<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804</id><updated>2011-04-21T15:51:04.995-05:00</updated><title type='text'>Domingo Siete</title><subtitle type='html'>Tras la caída del coronel, he vuelto a la escritura de ficción. Por entregas, se viene La Historia de Galo, a leerse desde el jueves 0 en adelante. Y periódicamente incluyo textos varios que caen como moscas en la sopa. O como sopa, en las moscas.
¡Mierdra!</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>33</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-113468972876117362</id><published>2005-12-15T18:35:00.000-05:00</published><updated>2005-12-15T18:56:10.966-05:00</updated><title type='text'>DOS: La historia de Galo 4</title><content type='html'>Desperté alegre. Ni más ni menos. El sol aparecía entre las nubes, como un signo de buen augurio hecho de clichés. Los periodistas están llenos de clichés, embarazados de clichés diría Darío Lemos, un colombiano que conocí en Cali y que ahora yace tres metros bajo tierra, cagándose de la risa de los tres meses bajo tierra. Murió amputado, patojo, este Darío Lemos, y de un metro sesenta y ocho inclinado del lado derecho y uno cincuenta, del lado del pie que le faltó el último día de su vida y los cinco años que padeció engangrenado. Pobre Darío Lemos, lo extraño.&lt;br /&gt;Desayuné frugalmente, como madre de gemelos que debe ir al gimnasio. Amanecí, como notan, machista, care verguista. Me miré en el espejo sin nada de escepticismo y me cepillé los dientes hasta las últimas muelas, las del juicio, cómo no. Iba a salir para cumplir mi rutina diaria: debía ir al diario, donde conseguí un empleo después de mi fracaso con el proyecto del Primer Semanario de la Ciudad. Es bueno volver a la realidad, pensé el día que me llamó la secretaria del Director de Recursos Humanos, un tal Nahim López. Lo pensé en plan de autosugestión de modo que la cosa me resultara menos infame de lo que ya es. Pero ese día yo no estaba para cosas mayores así es que levanté el auricular y llamé a la oficina. A la secretaria de la redacción le dije: avísale al mono (mi jefe) que hoy no voy, que estoy enfermo. Ella sabía que yo mentía pero a quién le importa. A mí, no. Como no quería quedarme en casa, y no quería tampoco ser sorprendido por ninguno de mis compañeros del diario, cogí un bus en la 10 de Agosto y me fui al zoológico. Del zoológico no tengo nada que contar.&lt;br /&gt;De vuelta a casa, me eché a dormir. Serían las cuatro y media cuando desperté. Había tenido la pesadilla en la que aparece una construcción que yo he diseñado. Es una casa hermosa, inmensa, e imposible. La pesadilla consiste en que la casa es imposible. Cada vez que la tengo, me despierto de súbito, obviamente, con la respiración al límite. Pero siempre digo en voz alta, ah, la pesadilla de siempre... Y espero con paciencia a que la emoción pase y yo vuelva a mi estado natural. El problema es que ese día no pude volver a mi estado natural, como si eso existiera, y cuando dieron las dos de la mañana seguía alterado. Esa noche concilié le sueño a las cinco y media de la mañana, cuando también obviamente el gallo del vecino empezó a cantar. Desperté a las diez, completamente extenuado. Cuando llegué a la oficina habrán sido las doce y treinta. Mi jefe me miró con conmiseración. Luce mal, me dijo. Debería volver a casa. Descanse en paz, me dijo. Yo, claro, sonreí, por lo de la paz, el lapsus. La secretaria me hizo llenar un formulario y de vuelta en el bus me quedé dormido otra vez. En casa me serví un trago y vi televisión hasta que la televisión local empezó a reciclar viejos capítulos de telenovelas ecuatorianas. Cuando apagué la tele estaba pensando en María, como un perfecto cojudo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-113468972876117362?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/113468972876117362/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=113468972876117362&amp;isPopup=true' title='38 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/113468972876117362'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/113468972876117362'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/12/dos-la-historia-de-galo-4.html' title='DOS: La historia de Galo 4'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>38</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-113452011235095065</id><published>2005-12-13T19:28:00.000-05:00</published><updated>2005-12-13T19:28:32.356-05:00</updated><title type='text'>DOS: La historia de Galo 3</title><content type='html'>&lt;a href="http://domingosiete.blogspot.com/"&gt;Domingo Siete&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esa noche hablamos por teléfono. Yo, entonces, ya me había mudado. Ironías de la vida, María se quedó con mi apartamento y yo no opuse resistencia. Al fin de cuentas, sería ella quien pagaría la renta, su propia renta. Y seguramente serían sus padres quienes cargarían con el muerto porque María nunca ha trabajado, en el sentido estricto del término. Ella se quedó con los libros, yo me quedé con la música. Debí haberme quedado con los libros, ahora que lo pienso bien, pero no pudo ser porque llegado el momento uno no piensa en esas cosas. El caso es que yo me llevé los discos, muchos de ellos discos que su padre le había regalado cuando compró su primer cd player. Discos que ahora suenan en un aparato Sony que heredé de mi padre cuando murió, un aparato de esos tres en uno, que incluyen todo, radio, casetera... de color marrón. Lo demás quedó en el departamento, muebles regalados por gentes cuyos nombres he olvidado ya. Recuerdo que había una mecedora de mimbre que quizá habría sido bonito conservar. Me pregunto si esa mecedora existe todavía. María me telefoneó a eso de las nueve de la noche. Cuando sonó el teléfono lo dejé timbrar, no quería contestar. El teléfono sonó varias veces, como en una novela de Paul Auster, y al final se apagó. El agua tuvo tiempo suficiente para hervir cuando el teléfono volvió a timbrar, tres, cuatro veces. Levanté el auricular pero no dije nada, no dije aló, ni hola. Nada. Del otro lado María tampoco dijo de nada y colgó. A eso de la medianoche, sonó el teléfono, esta vez el timbre me pareció altísimo, los perros ladraron, lloviznaba. El piso de gres esta helado, cogí el auricular y maldije a quien se le ocurriera llamar a esas horas. María pidió disculpas; su voz sonaba lejana, me costó reconocerla. Desde el día que me fui de la casa no la había vuelto a escuchar y ahora su voz me parecía, cómo describirla, absurda.&lt;br /&gt;—Perdona —es que necesito verte.&lt;br /&gt;Le pregunté si estaba bien, me dijo que sí. Insistí, le pregunté si estaba segura que estaba bien. Dijo que sí, que todo estaba bien, que no me asustara. Le dije que me alegraba por ella pero que estaba muy cansado, que me había despertado (era falso), que debía levantarme temprano (era cierto). Que me alegraba (era falso en parte) oirla pero que tenía que dejarla. Que me perdonara, pero que iba a colgar. Colgué. El perro dejó de ladrar y la lluvia arremetió durante un instante contra la claraboya por la que miro el Pichincha. El piso estaba realmente frío; sentí cómo bajaba la temperatura y el picor en la nariz. Me daría rinitis y era culpa de María.&lt;br /&gt;Cuando me recosté, el teléfono volvió a timbrar, pero solo fue un timbrazo que ni siquiera el perro alcanzó a escuchar. Cuando cerré los ojos pude ver en el fondo de mis párpados unas manchas rojizas muy parecidas al insomnio.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-113452011235095065?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/113452011235095065/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=113452011235095065&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/113452011235095065'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/113452011235095065'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/12/dos-la-historia-de-galo-3.html' title='DOS: La historia de Galo 3'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-113451663348968209</id><published>2005-12-13T18:30:00.000-05:00</published><updated>2005-12-13T18:44:43.546-05:00</updated><title type='text'>DOS: La historia de Galo 2</title><content type='html'>El muchacho reapareció de repente. Fue ella la que finalmente lo encontró. El iba a pie, perfilando el parque de El Ejido, por el lado donde alquilaban bicicletas. Al principio le pareció que sería otra ilusión de tantas, pero a medida que fueron acercándose la certeza de que el muchacho era Galo le pareció posible. Aunque esta frase es estúpida es preferible dejarla porque es en términos semejantes que ella relató el asunto. Recuerdo que dijo lo siguiente: iba a pie, cargaba un bolso cruzado en el pecho / el pelo le había crecido, tenía churos, cuando lo vimos por primera vez no tenía churos, ¿tenía pelo? / al principio... / me di cuenta de que era él cuando lo vi virarse / se preparaba para cruzar la calle, torció la cabeza / pude ver su cuello / levanté la mano, quise gritarle / atravesó la calle al trote entre los automóviles que habían bajado la velocidad / los automóviles se estorbaban entre sí / corrí / alguien gritó / el taxi frenó justo y él ya estaba en la 6 de Diciembre / lo vi entrar en una tienda, iba a sacar fotocopias / lo miré / era él / pensé en ti / en esos días / le toqué el hombro, se volvió, le dije hola, ¿eres tú?&lt;br /&gt;Era él, dos años después, casi los días contados. El muchacho hacía fotocopias de sus papeles de identidad. Se llamaba, se llama, Moreta, como un amigo mío que se fue a vivir en Francia. Vivía en Quito, en la Floresta. Caminaron hacia allá. En el camino conversaron sobre sus ocupaciones presentes. Nada de memorias, de recuerditos. Solo cosas prácticas, ¿cómo estás?, ¿qué haces?, ¿supiste que va a haber elecciones? Cosas así. Llegaron a la casa del muchacho, una casa en la Valladolid, de dos pisos. Yo hubiera creído que si Galo vivía en alguna parte no sería en un sitio así. El muchacho timbró, el perro, una especie de castellano, ladró como siempre, entre la alegría y el insulto. La mujer que les dejó entrar ahuyentó al perro. Las dos se miraron y él las presentó. Madre, María. Pasaron. La mujer les sirvió pasteles de maduro con arroz y salchichas. Tomaron jugo de naranja. La mujer subió al segundo piso y ambos siguieron por el corredor hasta la habitación de Moreta. María ojeó unos papeles sobre el escritorio, eran textos escritos a máquina, en papel bond muy liviano, quizá papel de 60 gramos. El la dejó hacer. Le dijo que eran cosas sin importancia. Luego, María encontró un libro de Boris Vian de solapa roja, grueso. Lo abrió y leyó el poema "Señor Presidente", en plan solemne. Les atacó la risa, se abrazaron. María besó a Moreta. Se desnudaron apenas. Lo suficiente. El la penetró atareado, pero ella no le dijo nada. Al salir, María cogió unas cuantas hojas del escritorio y furtivamente las metió en su cartera. Moreta la vio hacer, pero no dijo nada. Esas hojas ahora las tengo yo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-113451663348968209?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/113451663348968209/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=113451663348968209&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/113451663348968209'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/113451663348968209'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/12/dos-la-historia-de-galo-2.html' title='DOS: La historia de Galo 2'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-113330636170592753</id><published>2005-11-29T18:19:00.000-05:00</published><updated>2005-11-30T09:42:28.653-05:00</updated><title type='text'>DOS: La historia de Galo</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Galo ha contraído matrimonio esta mañana de sábado. El matrimonio ha sido hermoso. Yo he sido testiga. Firmé el acta y levanté la mano para jurar. Sí, conozco al señor, lo juro. El señor se llama Ángel Moreta y es homónimo de otro Ángel Moreta que es amigo de un amigo. El otro Ángel Moreta debe vivir en alguna parte de la geografía francesa, en Córcega, por ejemplo. Éste no. Este amigo mío se llama Ángel, pero le decimos Galo, para molestarle. Eso es, su señoría, para sacarle de quicio. Es que no sé si usted recuerde el caso del muchacho que apareció un día estilando entre Eloy Alfaro y Diez de Agosto y que fue recogido por un par de personas (una de ellas era yo) y que luego volvió a desaparecer y el par de personas pusieron una denuncia ante la fiscalía, no sé si lo recuerde. Pues bien, yo soy una de las personas que denunció la desaparición del susodicho, que para el caso fue llamado Galo NN por la prensa sensacionalista y por la otra, es que nosotros, la otra persona y yo, ante la situación, es decir el anonimato del mentado, no se nos ocurrió mejor idea que creer que se llamaba Galo, así no más su señoría, Galo a secas, porque qué apellido le íbamos a poner. Ninguno, entenderá usted. Ninguno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Y ahora resulta que el tal Galo se llama Ángel Moreta. ¡Qué ironía!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Pues bien, hoy se ha casado y todos estamos felices por él, y también por la chica, que se lo merece. La chica es muy linda, y muy dulce, y ama al muchacho, se lo garantizo. El Estado debería saber en qué condiciones amatorias se hallan sus ciudadanos. Eso debería ser una de sus prioridades, y para el caso que nos ocupa, su señoría, el Estado escribiría al margen del acta que usted tiene delante de sí lo siguiente: la chica, de apellido Spiegel, ama en grado sumo al muchacho, de apellido Moreta. Que conste... Y sí, lo aseguro, la chica está entrañablemente unida a Galo, a Ángel, da lo mismo, porque Galo ha sido dulce y también tierno con ella. ¿Que qué significa eso, qué... el Estado no puede comprender? Significa que él ha compartido con ella no solo la cama sino también el dulce de leche, su señoría, la última cucharada de dulce de leche. Que él ha sido cursi con ella, que la ha escuchado a pesar de todo. Y que ella se ha dejado escuchar y se ha dejado tocar las tetas con desenfreno. Eso significa, su señoría, en todas las tardes y en esta tarde que ambos contraen matrimonio enamoradísimos y entusiasmados y también un poco ebrios porque la señorita Spiegel nos ha ofrecido a los íntimos unas copitas de aguardiente antes de esta ceremonia fabulosa que usted preside tan bien, y que espero la recuerde como algo de veras especial en su lista de matrimonios y bodas, señora jueza. Y a mí me complace decir estas palabras porque yo, de entre todos, fui la más ilusa de todos porque cuando Galo desapareció en lugar de quedarme devastada me enfoqué tanto en los sucesos que durante días, qué digo, meses, me concentré en cada detalle de manera tan neurótica que al final pesaba la mitad de lo que suelo pesar y me costaba tanto conciliar el sueño que prefería no echarme en la cama junto a mi novio, que ahora ya se ha marchado. ¿Dónde estará mi novio, su señoría? ¿No cree usted que el Estado debería decírmelo? Al final, el señor Ángel Moreta que aquí firma junto a mi firma y a la de la señorita Spiegel y a la de la madre de la señorita Spiegel reapareció tan súbitamente como desapareció, tan súbitamente como apareció en nuestras vidas. Es que así sucede siempre con los amigos, aparecen y desaparecen, y cuando una se da cuenta ya está sola, ya nadie viene a visitarla los domingos por la tarde, o los viernes, y usted creerá que yo estoy loca, dirá, he conocido a una orate, pero se equivoca señora jueza, lo que le digo es la justa verdad, ni un ápice más ni un ápice menos; tan es así que el señor Ángel Moreta cuando volvió no nos dijo amigos, gracias por haberme colaborado esos días de infortunio / muchachos, les reconozco y les pido me dejen explicar un par de cositas / señores, he vuelto para mostrarles mi aprecio. Ni nada, no dijo nada su señoría que no sea hola, ustedes querían saber mi nombre, pues bien, me llamo Ángel Moreta, pero pueden decirme Galo porque el nombre no me disgusta. El caso es que quiero ser su amigo, verlos de vez en cuando, sobre toto a ti, María querida, que pareces buena gente, y a ti también, le dijo a mi compañero, mi novio, y se lanzó sobre nosotros y nos estrechó en un abrazo que recuerdo con nostalgia en este día de sábado que Ángel Moreta se casa ojalá para siempre con la señorita Spiegel.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;He dicho, su señoría.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-113330636170592753?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/113330636170592753/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=113330636170592753&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/113330636170592753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/113330636170592753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/11/dos-la-historia-de-galo.html' title='DOS: La historia de Galo'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-113329757713735468</id><published>2005-11-29T15:52:00.000-05:00</published><updated>2005-11-29T15:52:57.166-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 22)</title><content type='html'>Y el jueves Galo desaparece de la escena. Para tener una idea de esto, basta con imaginar una sala de teatro que en un momento está llena de Galo (colmada de Galo) y un instante después está vacía de Galo. El personaje se ausenta de la escena.&lt;br /&gt;Sale.&lt;br /&gt;Cuando sale, lo hace de soslayo, en silencio. El silencio es capital a esta hora. No hay palabras. Solo el murmullo del día a día, el paso de un bus por la calle de enfrente, la cafetera hirviendo el agua, el viento soplando contra las paredes de las casas vecinas, un grito cortísimo de alguien desconocido.&lt;br /&gt;María se levanta el jueves con la ceja parchada. Hace horas que dejó de sangrar, su piel ha empezado a regenerarse sin que ella se dé cuenta; está de buen humor.&lt;br /&gt;Hola, me dice, hola lindo muchacho, y se quita la ropa. Su desnudez se pasea por la habitación, mira por la ventana, el patio está vacío, el cielo ya no llueve, el país. Su desnudez no tiene nada de poesía barata y es tan solo algo parecido a un recuerdo que se viene de sopetón. Sus tetitas brincan al ritmo de su alegría, que es mucha en este jueves, cuatro días después del encuentro con el muchacho de la ropa mojada, de la mirada ida, del miedo. Y se viste María con ropa cómoda, se pone una sudadera que le acaricia la piel sin ninguna malicia. Se mete en un par de pantalones comprados en Otavalo y que la disfrazan; ahora María parece una payasa que está a punto de soltar una idea genial. Pero la idea genial es pasajera y María se mira en el espejo, se mira mirarse y ríe. La vida es simple pero no bella, dice, alocándose el pelo y la palabra.&lt;br /&gt;Yo, como se entenderá, me escondo debajo de las cobijas, contento de esta tregua que nos ha amanecido en este jueves. Debajo de ellas, o dentro, respiro el olor de ella confundido con mi olor. Todavía recuerdo la primera vez que nos hicimos el amor: ella me tocó, yo la toqué; nos acariciamos. Ella lloró, de la pura emoción, dijo. Cuando nos vestimos, parecía que ahí habíamos estado desde hace fu, y aquí íbamos a estar para siempre. En el escenario, ella y yo, con los ojos abrumados.&lt;br /&gt;Pero hoy, María sale también y el ojo mío la persigue por el corredor que conduce, como ya he dicho en varias ocasiones, a la sala, al baño, al comedor, a la cocina, a Galo.&lt;br /&gt;Va María envuelta en el silencio que es el día a día que crece en Quito: una perrita ladra asustada y un vendedor de escobas se pierde en el ruido que hace un carro intentando arrancar.&lt;br /&gt;María vuelve a la habitación, hala las cobijas, las echa a diestra y siniestra. Me mira a los ojos sin parpadear, sus manos aprietan mi camiseta: se ha ido. El muchacho se ha ido.&lt;br /&gt;Y yo agradezco en silencio.&lt;br /&gt;El muchacho se ha ido,&lt;br /&gt;padre nuestro que estás en los cielos,&lt;br /&gt;pinche muchacho que se ha ido,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero María es más tenaz que todo esto y al rato estamos ella y yo gritando en las calles. Lo buscamos. Vamos para acá y para allá. Caminamos y corremos. Ella cree verlo por allá y vamos hacia allá. Nada. Ella cree verlo por acá y volvemos. Nada. Ja, ja, le digo, ya ves. Y María se ríe.&lt;br /&gt;Pero pasan las horas y el muchacho no aparece. Nuevamente el cielo se pone gris. Esta noche lloverá. Galo, Galo, grito, y nada. Esta noche el muchacho volverá a mojarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-113329757713735468?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/113329757713735468/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=113329757713735468&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/113329757713735468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/113329757713735468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/11/la-historia-de-galo-jueves-22.html' title='La historia de Galo (jueves 22)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-113097310957238858</id><published>2005-11-02T18:11:00.000-05:00</published><updated>2005-11-02T18:11:49.613-05:00</updated><title type='text'>La Historia de Galo (jueves 21)</title><content type='html'>El miércoles sucede en silencio. María tropieza con mis botas, cae, se golpea la frente y sangra. Todo esto en sllencio. Intento preguntarle qué sucede, cómo así, decir oh por dios qué ha pasado, carajear, pero la voz no sale, nunca se ha de saber cómo hay que decirte maría tu dolor visto desde aquí, de este lado de la cama. María se pone de pie, su ojo izquierdo apenas abierto, el otro cubierto por la mano derecha, y acaso si alcanzo a oir lo que podría ser su respiración. El aire que flota y que va de afuera hacia adentro, rapidísimamente como es habitual en las personas heridas. Quiero decirle a María que se calme pero mis esfuerzos son vanos, mi boca alberga salivas y mucosas, un territorio rosado despoblado de palabras. Entonces pienso, es preciso pensar. Pienso: pobrecita María, llena eres de gracia, tu dolor está conmigo, que es lo mismo que hablar en silencio. Pienso: María, tranquilízate querida que todo tiene solución. Pienso pensamientos inútiles en la hora de la angustia y en toda hora, incluidas las de este miércoles que ha amanecido sobre el mismo país en el que lo dejamos ayer.&lt;br /&gt;Finalmente, María sale de la habitación y en dos pasos está frente al espejo. Sé que se mira como si del otro lado no estuviera ella sino alguien más, alguien que no conocemos, que pasea los domingos por las tardes sola, alguien que disfruta el ir sin rumbo en cualquier ciudad del mundo, Bogotá, Lima, Río de Janeiro, La Habana y también Caracas, no sé porqué. Sé, aunque esto puede caber en la duda, que durante un instante no se decide a tomarse en serio y a actuar como una mujer adulta, alguien que ha perdido la inocencia no una sino mil veces, y por eso puedo decir que María durante ese instante -ese punto- juega consigo misma, tuerce las cejas, frunce la nariz y se ríe. Payasa, María. Mientras tanto, yo piso las tablas, el frío crispa la piel y camino. Cuando llego encuentro a María torcida por una risa de mimo, su rostro pálido cortado por un hilo de sangre que resbala hermosamente hasta encontrarse con sus labios, ahí donde son comisura. Presiento que en el patio si no fuera por este silencio implacable los pájaros cantarían como siempre, bestias inocentes de la vida de María.&lt;br /&gt;María se cura con violeta de genciana. No quiere ir al hospital.&lt;br /&gt;Supongo que el enfermero le diría: señorita -como si nuestra cama matrimonial fuera solo un accidente-, acéptelo, son tres puntos los que necesita.&lt;br /&gt;No, María no lo aceptaría.&lt;br /&gt;Se cura con la piel del huevo, ese sitio donde la cáscara empieza a ser algo insondable. Se cura con la frontera que separa a la gallina del pollo que nos freiremos algún día.&lt;br /&gt;Se mira en el espejo, satisfecha. Sus pasos hacen plof, plof, plof, plof. Inaudibles. Acomoda las cobijas y se recuesta. Cierra los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me paso el día observando. Ahí está María, ahora ha abierto los ojos; ahora toca con las yemas de sus dedos la herida. No la toca. La sobrevuela, como quien sobrevuela otro planeta. Ahora tiene los ojos cerrados nuevamente, y sus pies permanecen estáticos. Ahora encoge las rodillas al tiempo que vira hacia el otro lado. En esa posición no puedo verle la cara. Ahora sucede un espasmo brevísimo, debe ser alguien en el sueño que la asusta. Otro espasmo sucede algunos minutos después. Y luego nada. Sus sueños deben también haberse vaciado, hartos ya de tanto Galo.&lt;br /&gt;Con este sentimiento me recuesto junto a ella. No la oigo respirar, qué importa.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-113097310957238858?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/113097310957238858/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=113097310957238858&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/113097310957238858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/113097310957238858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/11/la-historia-de-galo-jueves-21.html' title='La Historia de Galo (jueves 21)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112791726025993802</id><published>2005-09-28T09:21:00.000-05:00</published><updated>2005-09-28T11:10:11.226-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 20)</title><content type='html'>Durante todo el martes la situación es la siguiente:&lt;br /&gt;María, cada vez que tiene chance, se dirige al muchacho en los siguientes términos:&lt;br /&gt;–Galito, ga, ga, ga, galito, galo, ga-lo, ga-lo.&lt;br /&gt;–¿Quién es Galo? ¡Yo!, o sea tú, dice apuntándole con el índice derecho, la uña redonda, impecable.&lt;br /&gt;–Galo, por favor.&lt;br /&gt;–Galo, te ruego.&lt;br /&gt;–Galo, me gusta tu silencio.&lt;br /&gt;–Pobre Galito, ha sufrido tanto.&lt;br /&gt;–Lindo Galito, mira, el día está soleado. Estamos en abril.&lt;br /&gt;–Yo soy María. Ma-rí-a. ¿Entiendes?&lt;br /&gt;–Galo, caramba, te he estado esperando desde siempre.&lt;br /&gt;–Ja, ja, ja. Galito.&lt;br /&gt;Pero Galo nada. Ni pío. María calienta pan, hierve agua, pone la mesa, los individuales y sus servilletas, tres cucharas, tres cuchillos, corta melón, acomoda las sillas, echa unas ramitas de cedrón en la tetera. María lo llama: Galo, esto te devolverá el alma, ya verás. Y Galo nada de nada. Yo, en cambio, estoy con el apetito abierto y mientras como la barriga se me hincha de placer.&lt;br /&gt;Dan las nueve. Es hora de salir, María, ésta es nuestra última oportunidad, le digo. A las diez hay chance de cruzarse con el concejal Ortiz en el hall del Municipio. El concejal Ortiz, sabes, el concejal que habla siempre en nombre del alcalde en las exposiciones de los artistas, el que habla siempre y bonito de su familia. A las diez María.&lt;br /&gt;Pero María nada. María está encerrada en el baño, seguramente sentada en el inodoro, con la vista clavada en la ventana que también mira al patio, como un ojo tuerto.&lt;br /&gt;Golpeo la puerta. Grito. Carajo, digo, si no sales me voy solo. Bufo, tuerzo los ojos, inflo las pupilas, los vasos sanguíneos. Es inútil. María, la ventana, el inodoro.&lt;br /&gt;Salgo. Detrás de mí lanzo la puerta de calle contra el marco. Ahora estoy de este lado. Del otro han quedado María y Galo. Ahora yo estoy solo.&lt;br /&gt;La calle corre hacia el oriente, de bajada. Doscientos, quizá trescientos metros. Lo que está por suceder ya lo escribí en un cuento enigmático que tampoco publiqué. En el cuento, el protagonista sale cabreadísimo de su casa después de una bronca con su compañera. Su compañera se llama, creo, Lucía. Ya no sé. Y mientras el tipo se aleja se inicia un incendio en la casa. Un cortocircuito. Una fuga de gas. Un cigarrillo mal apagado. No importa. El fuego amenaza al segundo piso donde Lucía, ignorante de todo, pasa el tiempo. Mientras tanto, el tipo llega a un parque y se recuesta boca arriba, como en el cuento de Julio Cortázar. Lo demás no importa.&lt;br /&gt;Al final de la calle hay una iglesia de barrio, pintada de verde botella y naranja mecánica. Por suerte la puerta está cerrada y continuo naturalmente la ruta hacia el sur. Al fondo aparece entre las nubes el Panecillo y más allá un pedazo del Cotopaxi. A la derecha es imposible distinguir el Pichincha porque la ciudad está sumergida en una nube gris de gases tóxicos. Camino contando los postes. De mi hombro cuelga el proyecto del periódico. Si me apuro, pienso, puedo alcanzar al concejal Ortiz. Y si el concejal Ortiz me llega a escuchar es probable que el jefe del departamento de comunicaciones me vuelva a recibir. Y no sería nada raro que me proponga algo, un acuerdo, un convenio, talvez un auspicio. Entonces tendría que editar el primer semanario de la ciudad, día a día, hora a hora, letra por letra. Solo basta estirar el brazo y ese taxi se detendrá. Solo eso. Sin embargo, el taxi pasa levantando algunos papeles arrojados quizá esta mañana. En el asiento trasero van una mujer y un niño. Un segundo taxi se detiene frente a mí. Estiro la mano, el taxista me mira con desconfianza, arranca.&lt;br /&gt;Pasa un tercer taxi, y un cuarto. Y un bus azul.&lt;br /&gt;En mi cuento, el hombre, por la tarde, mira la televisión sentado en un bar. Hay un flash informativo cuyo motivo es el incendio en la casa No. 33. Los bomberos están a punto de rescatar a Lucía, que parpadea. Lucía tiene lindas tetas, piensa el personaje. En cambio María tiene lindas piernas.&lt;br /&gt;No hace falta caminar más para decidirlo: lo mejor será evitar cualquier encuentro con el concejal Ortiz.&lt;br /&gt;En el parque, me recuesto sobre un árbol que podría ser el del cuento. Arranco una brizna de hierba y me la meto en la boca. Sabe a fresco. Ojalá que está tarde vuelva a llover.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El martes pasa enterito: la mañana y la tarde. A las siete de la noche, empujo la puerta principal. Galo, como ayer, está de pie en medio del jardín, mirando al sudeste. Viste una camiseta de la selección nacional, pantaloneta blanca. Está descalzo, pero parece un payaso. Encuentro a María recostada en la cama, la pijama puesta. Me recuesto junto a ella. Mi mano se desliza hasta rozar sus pezones que enseguida se endurecen. Mis dedos se pasean despacito, dibujando círculos viciosos que se superponen sin ton ni son.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112791726025993802?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112791726025993802/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112791726025993802&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112791726025993802'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112791726025993802'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/09/la-historia-de-galo-jueves-20.html' title='La historia de Galo (jueves 20)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112785268095630343</id><published>2005-09-27T15:24:00.000-05:00</published><updated>2005-09-27T15:24:40.980-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 19)</title><content type='html'>Desde aquí lo veo claramente, veo cómo su camisa blanca de mangas cortas ajada pende sobre su cuerpo en desorden. Noto que su camisa es una guayabera y que está fabricada de algodón 100% porque en cada pliegue la tela se arruga, y en cada arruga se estruja como se estrujan los árboles crecidos al azar. Eso es, le digo a María, este muchacho es nuestro nuevo amigo ecuatoriano, connacional, compatriota y ahora, depués del beso, coyacente, o casi, porque a punto estuvo de acostarse contigo (murmuro como murmuran las monjitas en la misa de las cinco, creo).&lt;br /&gt;Observo cómo su cuerpo se apoya sobre la pared también blanca de modo que el muchacho parece una cosa informe. Pienso que siendo una cosa informe puede resultar en un monstruo apestoso que infesta con su aliento este hábitat donde María y yo nos instalamos un martes cualquiera, a las tres de la tarde. Era verde, ese martes, como un poema de Lorca, que es el poeta favorito de María, Federico García... Lorca, dice ella.&lt;br /&gt;Se pone de pie. Gira. Mira por la ventana de la cocina. El día está lindo (no lo dice). Gira, en plan natural, nada robot . Sus ojos pasean sobre la estantería. Ja. No recoje detalles, solo masas de vidrio, de acero, y también de plástico. Gira. Ahí está María. El muchacho observa a María, no sé si en detalle. No sé. Sus ojos y los míos se cruzan, furtivamente. Mis ojos persiguen a sus ojos, pero sus ojos escapan. No los veo. Solo veo al muchacho. El muchacho camina. Viene hacia mí. Hacia acá. Se acerca tanto que ya no lo veo. Ahora lo siento, pasa junto a mí. El muchacho huele a húmedo. Apesta. Se aleja, en sentido opuesto. Giro. El muchacho sigue su camino, todo muy despacio, paso a paso. Veo su espalda; la guayabera sucia. Tiene el pelo corto, es bajito, mucho más bajo de lo que hubiera creído. De hecho para besar a María debió alzar su mentón, y solo ahora lo noto. Toma a la izquierda; delante de sí la puerta está abierta. Entra. Ya no lo veo. No escucho la puerta golpear el marco. No escucho la visagra chirrear. Orina. El chorro cae en una vía única sobre el agua del inodoro. Oigo el golpe del agua. María también lo oye, levanta la vista, sorprendida, como si no hubiera sabido que el muchacho tenía un pene. Lo esperamos. María, con las manos apoyadas en las rodillas, alejada del espaldar. Yo, de pie. Ya no se escucha la orina caer en el hoyo.&lt;br /&gt;¡Galo!, grita María, de súbito.&lt;br /&gt;¿Tu nombre es Galo!, exclama, y se pone a reir como una loca. Se ríe, María se encoge. Se ríe y se encoge a la vez. Y finalmente de sus ojos brotan lágrimas de felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112785268095630343?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112785268095630343/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112785268095630343&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112785268095630343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112785268095630343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/09/la-historia-de-galo-jueves-19.html' title='La historia de Galo (jueves 19)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112750332345583920</id><published>2005-09-23T14:22:00.000-05:00</published><updated>2005-09-23T14:48:04.100-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 18)</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Querida,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tengo que decirte, debo, que esa no fue la única vez que te golpeó sino que luego, no sé cuándo, lo volvió a hacer. Lo sé porque entonces ya tenía más de ocho años y como sabes desde ahí tengo memoria de elefante. ¿Será que soy capaz de olvidar su brazo empujándote contra la pared de una casa, tu pelo rotando como si estuvieras feliz y no aterrorizada, tu cartera colgando, rebotando, colgando? Que no te veo de frente, que te distingo nomás. Que por eso tu cara parece menos familiar de lo que debería, pero que puedo adivinar que tus ojos se llenan de dolor en el momento en que tu cuerpo golpea contra el muro blanco. Que entonces él se echa a andar con paso desgarbado, mete su mano en el bolsillo de la chaqueta de cuero que se parece mucho a la que le trajiste a papá cuando volviste de Argentina, saca un cigarrillo y sin dejar de caminar lo enciende con un fósforo, con un gesto magistral de ambas manos, de todos sus dedos. Que el humo que lanza se confunde con el humo que lanza un bus de la ruta Ermita-Las Casas y que cuando toma a la derecha por la calle Honduras y yo le pierdo de vista el rimel te empieza a manchar la cara, como si toda la tarde hubiera estado lloviendo y no solo en este momento que te cuento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Querida,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tienes que saber que por un instante volviste a ver hacia la esquina de Estados Unidos y Riofrío, donde yo estaba, y que sí, que tus ojos se cruzaron con los míos, que esto que te digo es verdad y no un asunto ridículo de la conciencia que te pesaba entonces. Que mis ojos estaban muy abiertos y los tuyos encogidos y rojos. Que te miré sin saber qué hacer, y que tú sí me viste pero te dijiste no, mijita linda se quedó en la casa, no puede ser. Y que acto seguido, sin prestar ninguna atención a tu vientre palpitante y a tus rodillas temblorosas, te lanzaste a su persecusión. Que te esperé durante unos treinta minutos, incrédula. Que tú esa noche volviste no sé a qué horas, porque yo para entonces ya estaba dormida. Y que mi pesadilla fue ciega.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112750332345583920?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112750332345583920/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112750332345583920&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112750332345583920'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112750332345583920'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/09/la-historia-de-galo-jueves-18.html' title='La historia de Galo (jueves 18)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112742050049954576</id><published>2005-09-22T15:21:00.000-05:00</published><updated>2005-09-22T15:24:49.173-05:00</updated><title type='text'>Historia de Galo (jueves 17)</title><content type='html'>¡Ni madres!, grita María harta ya de tanta lucubración. Ponle el nombre que te dé la gana, dice sin darse cuenta que el muchacho sobrecogido por el grito ha pasado de posición semifetal a posición fetal completa, esto es a posición de nostalgia absoluta. Está ahí, vuelto un punto de este triángulo que se va armando poco a poco, en este departamento con patio que tenemos desde que María y yo decidimos venirnos a vivir juntos sin importarnos un cómino el qué dirán.&lt;br /&gt;¿Qué dirán tus papás?, pregunté en esa ocasión, y María, lo mismo, gritó, ¡ni madres!, y yo pensé enseguida no puede ser, a nadie que fuera el padre o la madre de esta chica hermosa que es María no le puede dejar de interesar con quién de un día para el otro se va a vivir, a emparejar, pensé, que es lo que hicimos. Al final María tenía razón, no oímos hablar de ellos durante semanas enteras que transcurrieron como transcurren las parejas en sus primeros tanteos, como en una playa abandonada, o sea, en una cursilería que ella y yo disfrutamos a tiempo completo. Y así fue todo hasta que sin razón aparente una noche María despertó sobresaltada. Decir que sudó sería un lugar común y por eso no lo diré; lo que sí es preciso anotar es que desde entonces las noches de María se redujeron a horas contadas con una mano y que no recuerdo una sola noche en que ella no paseara por el corredor que lleva a la cocina con los dedos rozando la pared, de ida y vuelta, hasta esta noche de lunes a martes que hago el esfuerzo por no olvidar y que María ha recorrido con un sueño de un tirón, sueño de niña de cuatro años vestida con pijama nueva.&lt;br /&gt;Por eso es que yo me digo, ¿qué será?, ¿qué habrá pasado?, ¿de qué dependemos?, y esas cosas absurdas que sirven para intentar explicarnos estas otras cosas insondables, estas otras que somos todos, que eres tú, María de lindas piernas, de dedos redondos y ojos largos como cola de pescado de río. ¿Será que por fin tu nostalgia se acabó, que la ira se torció en pasión, que el olvido te vino a perdonar como si fueras una niña inocente? ¿Será que el muchacho es el bálsamo, tu bálsamo, mi bálsamo, nuestro bálsamo, que su pérdida es nuestro reencuentro, tu reencuentro? ¿Será María que el muchacho es la clave de ti y que yo, a pesar de todo, de estos celos que arden –cómo tocarte la boca...– estoy condenado a quererlo como si se tratara de ti? ¿Será que debo cuidarlo?&lt;br /&gt;Emilio, digo. María, el muchacho se puede llamar Emilio, como mi hermanito chiquito que vive tan lejos de aquí que casi no lo conozco. ¿Sabes? Emilio, el hijo que mi padre tuvo justo antes de morir, y que solo lo vimos un par de veces porque la esposa de mi padre no se aguanto la tristeza o la humedad / la sal marina, qué sé yo, y apenas pudo se echó a correr y desapareció de nuestra vista, sin que a nadie se le ocurra decir ni hacer nada. Emilio, yo estaría contento de que el muchacho sea, por el tiempo que quiera, Emilio.&lt;br /&gt;Emilio, arrurú mi niño, duerma tranquilito que la ciudad está linda&lt;br /&gt;que no nos falta el agua&lt;br /&gt;que María está contenta,&lt;br /&gt;duerma duerma&lt;br /&gt;Emilio bonito&lt;br /&gt;mi pobre niño&lt;br /&gt;nacido no sé dónde&lt;br /&gt;duerma duerma&lt;br /&gt;en el seno de María&lt;br /&gt;mi María&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112742050049954576?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112742050049954576/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112742050049954576&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112742050049954576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112742050049954576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/09/historia-de-galo-jueves-17.html' title='Historia de Galo (jueves 17)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112731966905209965</id><published>2005-09-21T11:21:00.000-05:00</published><updated>2005-09-21T12:31:09.563-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 16)</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.blogger.com/Archives"&gt;Domingo Siete&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Enrique. Nombre de perro mojado, ideal, le digo a María... en las condiciones en que estamos, insisto, sin sorna. Enrique, buen nombre, universal, le digo, recordando el beso que se dieron. ¿Quién besó a quién?, esto no lo digo porque de ley María se cabrea y me manda a la mierda. Enrique tampoco.&lt;br /&gt;Conozco a un Gustavo buenísima gente. Cuando yo sea viejo quisiera ser como el Gustavo que yo conozco. María me pregunta cómo es el Gustavo que conoces, y yo le respondo: es un valeverguista. Ah, dice. O sea, comecuras, liberal, ateo, científico desrazonado. Buen lector. Sabe un montón de cosas inútiles. Se ha leído todas las biografías, auto y no auto, que le han pasado por las manos. Sabe que todas las "confesiones" son puras mentiras. Pudo haber sido lingüista al estilo Chomsky pero no le interesó nunca ese patín. En el fondo hubiera preferido vivir en los Estados Unidos, para cobrarles parte de la deuda que tienen con el resto del mundo. Y comer a su apetito, que es voraz en términos de postres, dulces y capuccinos.&lt;br /&gt;Gustavo, buen nombre para el muchacho, digo. Entonces llamémosle Gustavo, dice María, que ya está incorporada en el sofá. María estira las piernas sobre la mesita de la sala y dice, mirando hacia la cocina: oye, Gustavo, pásame un vasito de plástico.&lt;br /&gt;El muchacho no se mueve.&lt;br /&gt;No seas malito Gustavo, pásame un vasito de plástico.&lt;br /&gt;Nada. No se mueve.&lt;br /&gt;Mal nombre, dice María. No se llama Gustavo.&lt;br /&gt;¿Qué tal Rintintín?, digo, en voz bajísima. María no me escucha y yo prosigo:&lt;br /&gt;Jorge Luis. Pésimo. Horrible nombre. Nombre pomposo. Ni largo ni corto. Se necesita ser por lo menos Borges para llevarlo con algo de decencia. A Borges le hubiera convenido otro nombre. Javier, quizá, pero Jorge Luis no. Además se confunde con José Luis, que es igual de ridículo. Jorge Luis, buen nombre para una camisa planchada con almidón. Ja.&lt;br /&gt;Bajo esta luz, dice María, creo que el muchacho podría llamarse Marco. Afuera, el día apenas empieza, este martes que ojalá no sea trece. Ya tenemos bastante con lo que somos.&lt;br /&gt;Marco, dice María, no me trae ningún recuerdo. Ehé, dice María, Marquito.&lt;br /&gt;El muchacho no se mueve. Sus ojos siguen cerrados.&lt;br /&gt;Con C hay varios nombres posibles. Camilo, por ejemplo. Si yo tuviera un hijo en la próxima década lo pondría Camilo, sin más. Camilo Carlos Cecilio, como ese periodista del tabloide que quebró el año pasado porque los futbolistas del Barcelona local le siguieron juicio, por "altanero", "patán" e hijo de su puta madre. Lo que va entre comillas consta en el folio tres, creo, del juicio. Lo demás lo pensaron. Cecilio Castro los acusó de bareteros, coqueros y craqueros, a los futbolistas, quiero decir. Y los futbolistas se cabrearon, sobre todo el defensa de apellido Quiñónez, declarado miembro del club de Atletas de Cristo. Cecilio, qué nombre, qué daño.&lt;br /&gt;Pero Carlos no. Todavía tenemos una gota de compasión, ¿verdad María? ¿Todavía tenemos un poco de compasión?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;continuará...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112731966905209965?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112731966905209965/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112731966905209965&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112731966905209965'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112731966905209965'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/09/la-historia-de-galo-jueves-16.html' title='La historia de Galo (jueves 16)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112724896567160547</id><published>2005-09-20T15:42:00.000-05:00</published><updated>2005-09-23T15:10:12.786-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 15)</title><content type='html'>Podría haber sido Roberto, pero no, a María no le gustaba y a mí tampoco. Conozco a un Roberto, a dos Roberto, a tres Roberto, a Roberto cuatro, un futbolista, y a Roberto cinco, el peor de todos. A Roberto cinco lo odio, a pesar de los diez mandamientos porque ese Roberto, mientras dormíamos los niños en el cuarto de los primos, entró y se recostó junto a la prima de mis primos, una mujer que si hubiera sobrevivido hoy tendría unos treinta y tres años. Ella estaba borracha, Roberto cinco, también. Ella estaba semidormida y no sintió, creo que no, cuando él deslizó su mano dentro de su falda.&lt;br /&gt;La masturbó con los ojos cerrados.&lt;br /&gt;No, Roberto no era un buen nombre.&lt;br /&gt;Julio tampoco pudo ser porque a María le traía imágenes extrañas. Tengo imágenes extrañas, dijo. Así de simple. Yo no me atrevo a elucubrar sobre este tema y no insistí tampoco porque nombre de mes me parece una pesadilla. Julio.&lt;br /&gt;Antonio. No sé porqué no le pusimos Antonio. Solito el nombre; sin nada. Antonio, pero no pensando en los romanos ni en nada. Más bien dicho, pensando en nada. ¿O será que el nombre nos gustaba tanto que decidimos guardarlo para una ocasión mejor? Casi escucho a María diciendo: &lt;em&gt;guardemos Antonio para mi hijo&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;Octavio. No usamos Octavio porque María conoce a un tal Octavio que padece de enfermedades "serias". Un karma el nombre de Octavio. Y en la literatura local hay otro Octavio, de apellido Ramírez, le digo. Un pobre tipo. Según el narrador, Octavio es nombre de pedófilo, de come niños, digo, y no vaya a ser que este huevón sea eso, y nosotros el par de pendejos que caemos en la trampa. María me riñe: Octavio, no. Yo insisto: conozco un Octavio buena gente, grandote, nada sofisticado, comentarista de fútbol de barrio. Pero no sigo porque la luz me golpea directamente en los ojos, me achina.&lt;br /&gt;Claudio, no. Horrible nombre.&lt;br /&gt;Valentín. Peor, aunque también conozco un Valentín que ya debe ser un hombre grande. Un adulto. El Valentín que yo conozco en mi cabeza es un niño negro, bembón, los ojos brillantes, negro sobre blanco intenso. Labios rojos. El problema es la i y la n: in. Una cojudez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;(continuará)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112724896567160547?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112724896567160547/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112724896567160547&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112724896567160547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112724896567160547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/09/la-historia-de-galo-jueves-15.html' title='La historia de Galo (jueves 15)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112717339818020945</id><published>2005-09-19T18:43:00.000-05:00</published><updated>2005-09-19T18:43:18.216-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 14)</title><content type='html'>&lt;em&gt;Querida,&lt;br /&gt;te quiero decir que no tengo ningún recuerdo de mi infancia, que no tengo la más mínima idea de los sucesos antes de los ocho años, que mi primer recuerdo data justamente de esa tarde en que tú me dijiste que tenías que salir, que debía quedarme, que no podía ir contigo, que cerrara bien la puerta y que no la fuera a abrir por nada del mundo porque  no sé qué cosas con la gente del barrio, con nadie en especial, no, sino así, bien general el asunto. Que cuando te fuiste yo no te cumplí la promesa y apenas te vi desde la ventana del baño desaparecer en la esquina de la Estados Unidos, bajé corriendo, resbalé en las gradas, me levanté, a pesar del dolor en el tobillo. Que alcancé la puerta y que solté la aldaba que tú misma me obligaste a cruzar. Que cuando salí a la calle sentí el frío del viento a las cuatro de la tarde. Y que luego me invadió una nube de tripas quemadas, que me aterroricé, pero que bajé la cuesta a toda velocidad, con los mocasines flojos porque me compraste zapatos demasiado grandes para mi pie. Que llegué a la esquina sin llorar. Y que me asomé con cuidado para ver si estabas a mi alcance o si debía lanzarme al vacío de la ciudad sin ti. Y que no te vi. Que en la calle solo había una columna de viejos buses. Que la calle estaba despoblada de todos los ciudadanos del país, que me di vuelta para volver. Y que en media cuesta sentí que la vida no tiene ningún sentido. Que por esa razón volví a correr otra vez hacia la Estados Unidos, que tomé la curva a toda velocidad, y que la sangre que me salía de la nariz caía en mi boca abierta por el jadeo. Que tragué sangre durante todo el recorrido, hasta que a lo lejos, como si fueras un milagro, madre mía, apareciste.&lt;br /&gt;Que te vi justo en el momento en que él también apareció. Que tú le besaste pero él no. Que tú le tendiste la mano y que él se la dejó tomar. Que te empujó sin que yo sepa porqué.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho aparece en la puerta. La empuja. Entra, me ve, estoy leyendo. María duerme sobre el sofá, agotada, como si acabara de correr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112717339818020945?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112717339818020945/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112717339818020945&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112717339818020945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112717339818020945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/09/la-historia-de-galo-jueves-14.html' title='La historia de Galo (jueves 14)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112688652619436697</id><published>2005-09-16T11:02:00.000-05:00</published><updated>2005-09-16T15:12:51.210-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 13)</title><content type='html'>Linda noche ésta. Llueve, el agua ordenada militarmente. No hay viento. Llueve, el agua triste cae sobre los tejados y rebota. Desde donde estamos, es imposible resistirse a la magia del aguacero. Llueve desde hace tanto tiempo. El agua resbala sobre el cemento hacia la calle. No podemos ver los sucesos callejeros. María, le digo, María bonita, ojalá que la ciudad no se inunde esta noche. El agua cubre el pasto por partes. Se encharca. En el sur, el cielo resplandece. Los fogonazos asustan a los niños, las viejas se santiguan. Yo me santiguo, en broma, pero María no se ríe. María, le digo, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;en el nombre del padre&lt;/span&gt;... Callo. Y los relámpagos se convierten en truenos lejanos. La luz oscila.  ¿Explotarán los transformadores? ¿Quedaremos a oscuras? Llueve como en una pesadilla en la que no sucede nada. María, le digo, ¿no será hora de obligarlo a entrar? María no responde; está tan ocupada viéndolo inmóvil que sus ojos mismos parecen haberse paralizado. El muchacho, que todavía no es Galo, está de pie en el medio del jardín. Ya son horas largas las que ha pasado ahí. Al principio, parecía simplemente un curioso que mira al cielo, como si fuera la enésima vez. Luego, se transformó en un inocente que mira como si siempre fuera la primera vez, como un personaje de Borges, una línea de Escher. Entonces comenzó a llover. María y yo creímos que a pesar de todo, de los gritos, de los insultos, de las malas vibras, el muchacho buscaría refugio en la casa. Estábamos equivocados. Sigue ahí. El agua esconde sus pies, el pelo, ni largo ni corto, se riega sobre su rostro. Parece un espantapájaros. Un espantapájaros que llora. Está flaco, pero es difícil asegurarlo; desde aquí nada parece cierto. El agua ahora cae sesga, el viento, digo, María, está empezando a soplar el viento. Los vidrios parecen informes. Por un instante, el muchacho desaparece. Es solo una ilusión. En verdad, sigue ahí, solo que no lo podemos distinguir. Los minutos pasan lentamente. ¿Quién es? ¿Quiénes somos?&lt;br /&gt;María, díme tú.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112688652619436697?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112688652619436697/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112688652619436697&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112688652619436697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112688652619436697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/09/la-historia-de-galo-jueves-13.html' title='La historia de Galo (jueves 13)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112682560897668776</id><published>2005-09-15T18:06:00.000-05:00</published><updated>2005-09-15T18:06:49.016-05:00</updated><title type='text'>La Historia de Galo (jueves 12)</title><content type='html'>Abrir la boca es un asunto tan simple. Basta, digo, con separar las mandíbulas entre sí, dejar penetrar el aire entre los dientes y sentirlo caer rozando las paredes en la garganta, un aire frío de abril, el aire de Quito. Galo, digo, abre la boca y desde donde estoy lo hace en cámara lenta, como una obsesión. Es difícil hablar de su dentadura, de la piel que cubre sus labios. Resulta casi imposible distinguir la saliva que forzosamente debe bañar cada resquicio, hasta el más íntimo. Pero eso no me impide saber, desde aquí, que su boca se abre, que sus párpados caen y chocan entre sí, que su mente se nubla un poco más de lo habitual y que su lengua emerge como la cabeza de un camello de entre la penumbra.&lt;br /&gt;Al mismo tiempo, es tan fácil olvidar. Basta, digo, con percatarse que el cuerpo de María ahora, en ese instante, se desgrana. Sus formas, digo, sus brazos. Sus piernas. Su vientre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pum, plosh. Suena, como murmullo, el beso.&lt;br /&gt;Un beso de nada el que en ese momento expecto desde la entrada, de pie sobre el pasto que en pocos minutos soportará la caída inclemente del agua de los Andes.&lt;br /&gt;María tiene los ojos abiertos. Parece que me ve con el ojo izquierdo, aunque sea de reojo. Su ojo, mientras esto sucede, permanece enfocado en mí como si se tratara de un ojo inevitable. Todo esto mientras permanezco al pie de la casa, sobre el pasto. Pero cuando doy un paso sobre las duelas de eucalipto de la sala, su ojo izquierdo, su párpado, cae y se levanta a una velocidad de película de Chaplin, como si me estuviera inventando a mí, el ojo. El ojo de María. Y cuando por fin estoy al alcance de ambos, estiro mis brazos, el derecho y el izquierdo, y empujo a Galo y a María. Los separo. Galo, todavía sin nombre, tiene todavía los ojos cerrados y María tiene nuevamente los ojos abiertos.&lt;br /&gt;¡Puta!, grito, y María cierra los ojos, encoge los hombros, se empuña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, le pido perdón. María, perdóname, le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrir la boca, le digo, es un asunto tan simple, le digo. Desde la cocina le cuento: el proyecto del periódico no va a funcionar. Los municipales no están interesados. Son unos ingenuos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María no responde.&lt;br /&gt;Le pregunto: María ¿quién es este muchacho?&lt;br /&gt;María no responde.&lt;br /&gt;Le pregunto: ¿sabes...?&lt;br /&gt;No, dice, no sé nada de él. No he podido sacarle ni una sola palabra.&lt;br /&gt;Parece que está perdido, dice, que no tiene a nadie, que ha olvidado todo.&lt;br /&gt;Ah!, dice María, la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112682560897668776?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112682560897668776/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112682560897668776&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112682560897668776'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112682560897668776'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/09/la-historia-de-galo-jueves-12.html' title='La Historia de Galo (jueves 12)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112664449715107572</id><published>2005-09-13T15:48:00.000-05:00</published><updated>2005-09-13T15:48:17.166-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 11)</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.domingosiete.blogspot.com/"&gt;Domingo Siete&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Y si en lugar de quedarte con Galo en media calle, como tonta, si en lugar de acariciarle la cara sucia me hubieras seguido...? &lt;br /&gt;Estoy seguro que el destino es una cosa de los curas. Nadie que esté en sus cabales puede creer que el guión ya está pre-fabricado, que hollywood es dueño de todos los finales felices, que a nosotros solamente nos quedan la melancolía y el rencor. María, si me hubieras seguido los funcionarios de la municipalidad de ley te morboseaban las piernas, las lindas piernas que tienes. De ley el director del área de comunicación te extendía un cigarrillo marlboro light y su asistente te acercaba una fosforera encendida, aunque la llama esté muy fuerte, con tal de verte aspirar el humo, tus labios apretujando el cigarrillo con el mismo vigor que cualquiera utiliza para meterse una pinga en la boca. Y luego seguro que ambos me escucharían sin escucharme explicar los pormenores de este proyecto que ha de cambiar el sentido de la ciudad, digo, de los ciudadanos. Una perorata la mía hecha de lugares comunes: los nuevos ciudadanos, los derechos civiles, los espacios públicos, el ciclopaseo de domingo, las viejitas también tienen ganas, los artistas se comen la camisa, la gente irá al escenario, los poetas brillarán, el mismo jorge enrique adoum dará recuerdos y firmará autógrafos, no quedará coloquio a media asta, teatro semivacío, sala de cine en espera, no habrá malestar entre los trabajadores de la imagen ni los del cuerpo contemporáneo ni las letras, hasta los policías irán a los espectáculos que la municipalidad organice con su cuerpo de ex-embajadores que asesoran al jefe máximo del ayuntamiento, nuestro alcalde, los premios serán entregados en medio de vítores y discursos emocionados llenos de citas de Bolívar, Kennedy, Mrs Kennedy-Onassis  e incluso de la princesa de Asturias, doña Letizia, pareceremos catalanes del 2000, ciudadanos de nueva york, o por lo menos de nueva jersey, nuestros escritores parecerán formados en las universidades de mayo de 1968 en París, de Francia, claro, las chicas de colegio se dejarán de huevadas y tirarán con los jóvenes de sexto curso en adelante, es decir, de la universidad estatal y de las privadas también, y veremos cómo los negros de Esmeraldas bailan con las alumnas blancas del Colegio Los Pinos, o sea del Opus Dei, porque este semanario será el mejor del mundo, de tal manera que comeremos hornado pero ya no en plan arcáico sino en plan posmoderno, y beberemos chicha de jora y nos emborracharemos oyendo pasillos pero a nadie se le ocurrirá decir, pasillos, fúchilas, sino más bien, pasillos, qué bien, qué linda nuestra cultura, qué aliento, qué valsesito, qué siglo veinte el que nos manejamos y qué siglo veintiuno el que nos espera, de tal manera que hasta en los buses los lectores hablarán del museo de Guayasamín y de las obras de Marcel Duchamp como quien habla de un River Plate versus Boca Juniors, de Cortázar y de Veintimilla, qué carajos. Lindo proyecto, nos hubieran dicho, cuánto hay que poner, cuánto nos queda, porque la comisión, muchachos, la comisión. Y nosotros, tú y yo habríamos salido por la misma puerta, y sus ojos persiguiendo tus lindas piernas, María.&lt;br /&gt;Pero ya se ve que ese no era nuestro destino, y que esta ciudad, hagamos o dejemos de hacer, se irá como para la mierda.&lt;br /&gt;Todo esto estoy pensando mientras el bus se detiene.&lt;br /&gt;Bajo del bus. El cielo esta gris.&lt;br /&gt;Camino por la vereda. Algunos árboles quedan en el pasado y otros aparecen en la delantera.&lt;br /&gt;Sobrepaso esos árboles. Los olvido.&lt;br /&gt;Aparece la puerta de la casa, es negra y grande.&lt;br /&gt;Inserto la llave.&lt;br /&gt;Camino sobre el pasto donde ayer apenas permanecíamos echados, fumando un bareto.&lt;br /&gt;Empujo la puerta.&lt;br /&gt;Galo se acerca. Tú abres la boca.&lt;br /&gt;Galo mete sus labios en tus labios. Su lengua se arrastra por tu lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tienes lindas piernas, María querida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112664449715107572?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112664449715107572/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112664449715107572&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112664449715107572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112664449715107572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/09/la-historia-de-galo-jueves-11.html' title='La historia de Galo (jueves 11)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112621029394749709</id><published>2005-09-08T15:11:00.000-05:00</published><updated>2005-09-08T15:13:21.876-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 10)</title><content type='html'>&lt;em&gt;Querida,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;te escribo para decirte que has dejado de caerme bien. Que no tienes garantizado un puesto en mi corazón ni tampoco en mi memoria. Que he decidido olvidarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querida,&lt;br /&gt;te escribo porque ya no te aguanto más y no tengo ganas de verte la cara. Me caes mal. Tu marido también me cae mal. Siempre supe que te fuiste con él, que lo de las peleas con mi papi era pura pantalla. Que te hiciste la víctima. Que cada vez que se bronqueaban en el fondo tú saltabas de felicidad porque cada grito era una partecita del boleto que esperabas completar para largarte. Ayy. Ayy.&lt;br /&gt;Te escribo también para que quede constancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María lleva este papel en su billetera, doblado como si fuera un edredón. (Los edredones están muy presentes en esta parte de la historia. Demasiado.) El papel va entre dos facturas del agua y de la luz, dobladas también con dedicación japonesa. Se nota, sin embargo, que el papel fue arrancado de su cuerpo original en un momento que debió ser tenaz. Con las justas, al arrancarlo se salvaron todas las letras de cada frase, incluidas las primeras. Pero del margen no quedó nada, apenas el rastro de una línea celeste interrumpida, como he dicho, con brutalidad. Ignoro desde cuándo este papel está ahí tan cerca de ella, tan peligrosamente presente, y María tampoco sabe que yo sé. Y no pienso contárselo, decirle, María, querida, he estado husmeando entre tus documentos personales, he encontrado esto. No pienso pedirle perdón, lo tengo decidido. Los hechos son.&lt;br /&gt;Supongo que el papel pertenece a uno de los volúmenes de su diario íntimo, pero no sé a cuál. Hay tantos, ya lo sé. ¿En qué fecha comenzó a escribir María? ¿En qué día? Fue en la noche. Seguro fue en la noche, y fue en la adolecencia, cuando hasta los muebles se tropezaban con ella. No sé.&lt;br /&gt;Pienso: es preciso marcar el número de teléfono de la madre de María; me urge contarle: señora, sabe, soy yo, ¿me reconoce? El novio de su hija, su amante. Sí su amante. Soy yo, escúcheme por favor, tengo algo que decirle. Señora, es importante, esto puede cambiar el sentido mismo de su destino. No cuelgue.&lt;br /&gt;No, soy incapaz de un acto semejante.&lt;br /&gt;María odia a su madre.&lt;br /&gt;María bonita, pobre María, tengo que chantajearte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y dicen que la verdad es siempre suprema, que echar al canasto los acontecimientos callejeros es una estupidez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112621029394749709?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112621029394749709/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112621029394749709&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112621029394749709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112621029394749709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/09/la-historia-de-galo-jueves-10.html' title='La historia de Galo (jueves 10)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112560494013055355</id><published>2005-09-01T15:02:00.000-05:00</published><updated>2005-09-01T15:02:20.163-05:00</updated><title type='text'>PRIMERA MOSCA: La foto encubierta</title><content type='html'>&lt;em&gt;Este textito fue escrito para una revista que retardó su parto. Sirve para ser leído en primera persona del singular.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;‘La foto que no conozco no aparece en la pared’&lt;/strong&gt;: esta frase absurda es solo posible por la situación estúpida que evoca. La foto que no conozco…&lt;br /&gt;Sé que la tomó Marco Sandoval, en ese momento periodista de diario El Comercio, en los ochentas perdidos, como casi todo, en el maremagnum del olvido. Marco Sandoval, lo sé, pertenece a una familia de fotógrafos hechos a pulso, o sea en plan autodidacta e intuitivo. Casi irracional. Sus hermanos, Diego y Fabián, completaban el triángulo que se terminó de fracturar para siempre cuando Diego pasó trágicamente al otro lado, el de las auras. &lt;br /&gt;Sé que la foto fue censurada entre llamadas telefónicas, voces soterradas y sustos y silencios. Como un pecado que se calla o la basura que se echa bajo los muebles, justo antes de que lleguen los invitados. La cubrieron, como si nunca hubiera existido, con un trapo. Eran manos –mentes– ágiles y serviciales empujadas por ‘el sentido común’ que de repente despierta incluso en las conciencias más apáticas, temblando. Es que es obvio que esa foto que no conozco no debía estar ahí. Es obvio que el que la colocó carece de lógica, es un pendejo. Es obvio.&lt;br /&gt;Y como es obvio, a los que la taparon no les quedó tiempo para detenerse a pensar, aunque sea un instante, en el contenido de sus acciones: tan apurados estaban y tenían la conciencia tan clara –por lo del sentido común– que hicieron los gestos mecánicamente, como si hubieran sido héroes siempre y no solo en ese momento fugaz.&lt;br /&gt;Varias personas presenciaron el acto, como si se tratara de un espectáculo no más, un juego de mentiras. Y lo vieron los guardias de seguridad que recorren el Malecón 2000 con el mismo paso marcial de los capataces de las haciendas feudales. Esos guardias sintieron entonces que súbitamente sus uniformes significaban algo que antes no habían sospechado y que ahora les llenaba el pecho de un sentimiento de importancia –demasiado parecido al miedo como para detenerse a pensar en él–.&lt;br /&gt;Es que pensar, en algunas circunstancias, puede ser peligroso…&lt;br /&gt;Algo semejante debe haber sentido Marco Sandoval cuando hizo la foto, y eso que para él fotografiar ya era entonces tan rutinario como para los guardias del Malecón 2000 vigilar que los transeúntes caminen ordenadamente y vestidos de pies a cabeza porque saben muy bien, por orden de la autoridad, que ir de torso desnudo es más que inmoral, es ilegal. Se acababan a toda velocidad los setentas, huyendo del fantasma de las dictaduras militares que arreciaban aquí y allá, con la mayor naturalidad del mundo. Cada dólar se cotejaba con 25 sucres y el avión ya se había estrellado con los Roldós dentro en el sur del país que se disputaban, como se disputan hasta hoy, los de siempre. Y en el Mercado Sur se vendía pulpos y tiburones y lenguados cuyas vísceras despedían olores nauseabundos a diestra y siniestra, según como sople la brisa del Río Guayas.&lt;br /&gt;Ahora, el Mercado Sur se llama Palacio de Cristal porque como a la Cenicienta del cuento el príncipe –la autoridad– del Puerto rescató de las manos del populacho esta vieja estructura de acero, ideada por el mismísimo Eiffel en pleno fervor decimonónico. Y a eso lo llamó “Regeneración Urbana”, en plan inspirado y posmoderno –la autoridad, digo.&lt;br /&gt;Hay que creer que el Palacio de Cristal, transparente como es, les pareció una excelente locación a los organizadores de la muestra que querían algo abierto, intenso, simbólico. Y que cuando se propusieron juntar varias fotografías periodísticas sobre el Ecuador, se ilusionaron con la posibilidad de que el público las observara en las mejores condiciones posibles. Que el público sería numeroso y que mientras descubriría las fotos sus vidas, las de cada espectador, se irían de alguna manera no demasiado definible llenando de sentido. Algo así como cuando revisamos a los tiempos los álbumes de fotos en los que aparecen tíos y tías, amigos de antaño, geografías lejanas, fiestas de cumpleaños y las consabidas fotos carné que sirvieron para completar formularios escolares y fichas nemotécnicas demasiado técnicas como para ser verdaderamente útiles.&lt;br /&gt;Hay que creer que al escoger cada una de ellas de entre varios cientos –quizá miles– que llegaron a sus escritorios, los responsables de la exposición (Galo Kalifé y François Laso) lo hicieron pensando en que la memoria de un país solo es legítima cuando es libre de pensarse y de decirse. Y que al terminar su labor, cuando llegaron al Palacio de Cristal con las veinte y tantas fotografías seleccionadas, estaban felices.&lt;br /&gt;Y por último, hay que creer que Fundación Diario El Universo y la empresa que auspicia el evento, Itabsa, conocían el contenido de la muestra, “bajo el convencimiento de que la libertad de expresión es uno de los valores fundamentales de la convivencia en sociedad”, como reza uno de sus postulados en la página oficial en internet de esta última. Y que en tal virtud aplaudieron el trabajo de los curadores y apoyaron la realización del evento bajo el título “El ojo detrás del lente” en homenaje, seguramente, a los fotógrafos/periodistas que el país cuenta entre los suyos.&lt;br /&gt;Dicho esto, resulta difícil, en cambio, creer que bastó con una llamada telefónica (¿a quién, en la que se dijo qué, en la que se argumentó…, y la que admitió…?) para que finalmente la foto que no conozco fuera excluida de la muestra durante una semana –dicen–, sin más, sin menos.&lt;br /&gt;Los museógrafos, entiendo, organizaron las piezas como se organizan los policías y soldados en las filas para parecer equilibrados y pulcros, justos y solemnes, y obtuvieron, como reconocen algunos visitantes, una bonita serie de fotografías rescatadas de viejos periódicos amarillados por el tiempo que pasa inexorable… Como si nada, “El ojo detrás del lente” fue inaugurada el 23 de junio, un día cualquiera de la agenda nacional. Me han contado que de la foto solamente se veía la tela que la cubría, única señal del fusilamiento del que fue objeto el trabajo del periodista Marco Sandoval. No se veía tampoco su ficha técnica y supongo que fueron borradas las huellas digitales de los encargados de hacer respetar la santidad del Palacio de Cristal, o sea del Malecón 2000.&lt;br /&gt;En definitiva, no quedó nada.&lt;br /&gt;Quedó, eso sí, la exposición “El ojo detrás del lente”. Se la veía bonita y decente, ordenadita y limpia, doncella. De lo que se podía ver, digo. Y es que no se podía saber que en el fondo había sido mutilada de muerte, que algo se le podría por dentro y que la podredumbre la iba carcomiendo con implacable persistencia a medida que los días pasaban y que el engaño a los espectadores se fraguaba. Que el gesto de los empleados del Palacio de Cristal había sido un golpe mortal, lento pero eficaz. Que al amputarle la foto, el supuesto remedio había sido peor que la enfermedad. Y que por esa misma vía la muestra arrastraba al calvario al concurso Símbolos de Libertad, que por ese motivo estuvo a punto de  pasar a llamarse solamente Símbolos, ya se sabe por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PS. Me cuentan que luego de varios días, la foto fue devuelta a su lugar, entre disculpas y no sea malito. Y que la foto de León Febres Cordero/diputado acomodando en el cinto –o sacando– su revólver fue observada por el público que asistió al Palacio de Cristal una vez “remediado” el conflicto. No conozco qué habrán pensado los espectadores frente a ella. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112560494013055355?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112560494013055355/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112560494013055355&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112560494013055355'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112560494013055355'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/09/primera-mosca-la-foto-encubierta.html' title='PRIMERA MOSCA: La foto encubierta'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112258402473207307</id><published>2005-07-28T15:53:00.000-05:00</published><updated>2005-07-28T15:53:44.756-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 9)</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.domingosiete.blogspot.com/"&gt;Domingo Siete&lt;/a&gt;: &lt;br /&gt;La vuelta a casa está llena de nubes, y eso que hoy no he pensado en nada que no sea el negocio. Hay que tener proyectos, me dijo una vez Sophie Guesch, una amiga, o ex amiga: los judíos siempre tenemos proyectos y ustedes, sudamericanos, son como judíos. Si no tienes un proyecto estás quemado, se te queman los fusibles, dijo en francés. No estoy dispuesta a que se quemen mis fusibles, no quiero volverme loca, dijo sin darse cuenta que el cigarrillo le temblaba en las manos, imperceptiblemente, cierto, pero le temblaba. Me contó que ella tenía varias ideas, la más a mano consistía en que se presentaría a una entrevista para ser admitida en la lista de "posibles niñeras confiables", así mismo entre comillas. Y el proyecto a más largo plazo consistía en casarse con su novio, Stephan Melki, judío también. Y en el medio había muchos otros, algunos relacionados con el cine, otros con la literatura y un par de ellos con el periodismo. Deberías dedicarte al periodismo, me dijo esa noche. Lo de la ficción es una mierda, una cosa de viejos. Dedícate al periodismo. Se viene  el tiempo de lo real, dijo, citando a Goldman, al sociólogo que fumaba con Sartre, allá en esos tiempos. Yo le oí y por eso cuando María me dijo hagamos un periódico para la ciudad, yo pensé enseguida en Sophie Guesch, en sus piernas largas, en sus botas rojas. Quizá la mujer de la película era Sophie Guesch que finalmente cumplió su deseo: fue niñera, se casó con Stephan Melki, y hasta donde sé tuvo dos hijos, una niña y un niño, nacidos a año seguido. De ahí en adelante ignoro todo sobre ella, como ignoro todo o casi sobre la gente que conocí entonces. Quizá la mujer de la película documental Los Baños Ducha vestía las botas abandonadas por Sophie Guesch. Quién sabe. Hay tantas coincidencias.&lt;br /&gt;La idea del periódico no fue mía. Insisto. Mi carácter no me permite ese tipo de arrogancias: 'el primer semanario de la capital'. Demasiado rimbombante como para parecer cierto. En cierto modo, me parece justa la reacción de los funcionarios municipales, sus ojos torcidos, sus cejas elevadas. Justas sus muecas en las que es inútil intentar descifrar algo. Solo muecas para recibir el resultado del trabajo encomioso, yo diría neurótico, de María. Noches largas repletas de bocetos, papeles regados en el piso, colillas de cigarrillos y botellas de aguardiente colombiano amontonadas en una bolsa plástica. Fue en esos días en que decidió que debíamos tener una oficina. Para que funcione, hay que creer, dijo. Y el espacio es la cosa. ¿Me entiendes? Si tenemos oficina, somos empresarios. Yo no opuse ninguna resistencia cuando empezó a doblar el edredón en partes idénticas, ni luego. Solo cuando terminé de empujar el velador de la cama hacia el corredor donde arrumamos los muebles y volví la vista a lo que había sido nuestro dormitorio durante estos casi tres años, sentí algo que debe ser el vértigo.&lt;br /&gt;En el periódico al que prácticamente acaban de rehusar  su acta de nacimiento los empleados municipales, hubiéramos escrito sobre las nubes negras que este lunes de giro flotan sobre el autobús en el que vuelvo a María. Algo así: "nubes negras flotan sobre la ciudad, en abril, aguas mil".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;continuará&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112258402473207307?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112258402473207307/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112258402473207307&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112258402473207307'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112258402473207307'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/07/la-historia-de-galo-jueves-9.html' title='La historia de Galo (jueves 9)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112242623797659172</id><published>2005-07-26T20:03:00.000-05:00</published><updated>2005-07-27T11:04:04.483-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 8)</title><content type='html'>&lt;a href="http://domingosiete.blogspot.com/"&gt;Domingo Siete&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ese día, como todos los demás, es también un misterio para ti y para mí, y es con eso con lo que tenemos que bregar, María. ¿Qué hacía Galo ese lunes? ¿Qué pensaba ese lunes? ¿Cuál era su rutina? Carecemos de respuestas, María, y por eso es bueno permanecer aquí quietitos, dejando que el destino cumpla su propio periplo. ¿Crees en el destino? No, una persona como tú no puede creer en él, y eso que cuando ese lunes lo viste sentiste que las piernas se te chuequeaban desde abajo, fabricadas de hule de tira cómica, y luego el vientre se te llenaba de pedazos de vidrio molido de manera que sentiste que desaparecías en miles de agujeros a través de tus intestinos y de tu útero, por supuesto, al punto que ese momento era ya todos los momentos, único e irrepetible, al menos por ese instante hasta que el muchacho que todavía no tenía nombre estuvo ya tan cerca que resultó inevitable. Le dijiste hola, pero el muchacho huyó aunque se notaba que sabía que a estas alturas del partido ya no hay escapatoria posible. No corriste, María, te lo recuerdo. Tú no corriste detrás de él ni le gritaste como has hecho con tantos perros y gatos recogidos al azar, no le dijiste michico lindo, no huyas, no te voy a hacer daño, solamente le mostraste el reverso de la mano como si fuera lo que era, un animal perdido no sé sabe cómo ni porqué, y el muchacho me miró a mí como pidiéndome autorización, como si no hubiera olvidado las reglas básicas de la convivencia, tarzán inglés, y luego se volvió hacia ti y con la cabeza hundida en el esternón te dejó pasar tus dedos por sus cabellos grasientos. Así fue, María, y no de otro modo. Tus dedos se detuvieron en su nuca y lo rascaron no sé si por segundos o por horas, el hecho es que por eso ya no continuamos juntos nuestro camino al sur de la ciudad donde nos habían dicho que alguien podía interesarse en nuestros proyectos. Yo intenté sacarte del ensimismamiento, o de la curiosidad, que en este caso viene siendo lo mismo, pero tú me hiciste señas con los músculos de la frente, no, hoy no seguimos, vete tú, no puedo dejarlo aquí, está perdido, todo eso en un fruncir de tu piel lisa y blanca. Y yo seguí, y fui, y resolvi. Les mostré mi trabajo a los funcionarios de la municipalidad, hoja por hoja, idea por idea, trazo por trazo. Me miraron, los miré. Revisaron, hablaron en voz alta y susurraron, como si mi presencia fuera oscura, y me dijeron quizá, señor, quizá. Tiene buenas ideas, sabe, no las abandone, quizá, señor, quizá. Llámenos la próxima semana o mejor después de vacaciones, porque sabe, nos vamos de vacaciones, nadie hace nada. Eso me dijeron, no resolvemos nada, pero estaré pensando en sus ideas, dijo el mayor de todos que es el mismo el que empujó la puerta detrás de mí, María, que estoy seguro que si tú me hubieras acompañado con tu bonita falda escocesa cortada a la altura de los muslos y tu peinado de trenza francesa y tu labial rojo carmesí el tipo ese no se hubiera atrevido a cerrar la puerta de ese modo. Al menos, mientras tú y yo estaríamos marchándonos, el tipo hubiera dejado la puerta entreabierta y por ahí hubiera entremetido sus ojos chiquitos y marrones para mirarte las piernas, las lindas piernas que tenías ese lunes en que el muchacho apareció en nuestras vidas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112242623797659172?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112242623797659172/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112242623797659172&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112242623797659172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112242623797659172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/07/la-historia-de-galo-jueves-8.html' title='La historia de Galo (jueves 8)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-112075689023559430</id><published>2005-07-07T12:21:00.000-05:00</published><updated>2005-07-15T20:57:07.013-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 7)</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.domingosiete.blogspot.com/"&gt;Domingo Siete&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Entonces vuelvo a lo mismo, con la sensación de que soy una bestia de inteligente, y por eso digo lo del ojo, el ojo en el ojo, esto es así, y no de otro modo. Qué cosa para brillante, esto lo pienso no más, hecho el bacán, como si no supiera que son puras fórmulas concebidas a destiempo y que a la hora del té no sirven para nada que no sea el marketing. El marketing, hay que hacer marketing... Qué chuchas. Pero en realidad, le digo a María, el marketing es la salida, así es que prepárate para ponerte faldita, alisarte el pelo y calzarte los zapatos negros con lacito que te regaló tu mamá porque a ella le quedaban grandes, sin saber que a vos, como a la mujer de la película, te quedaban chicos los zapatos chagras que te regaló tu mamá y te sacaron ampollas ese día que no fuimos donde los lópez, que hubieran podido ser los rodríguez o los cevallos, qué chuchas, ampollas en el talón a la altura del de aquilés, já. Así es como ese día estábamos en el patio de nuestro departamentito, por afuera rimbombantes y por adentro con una sonrisota que nos reventaba las piernas y el pecho y las axilas, como si temprano nos hubiéramos fumado un poquito de la hierba que había dejado en la casa el amigo poeta que se llama Santiago y que es hincha del Aucas y del River Plate, porque nadie es perfecto en la vida, la hierba que estuvo escondida durante no sé cuánto tiempo, meses de ley, detrás de la foto enmarcada que nos regaló mi hermano cuando nos vinimos a vivir juntos, la foto que se titula "El beso" y que es la torre eiffel de las fotos, la que todos los recién casados quisieran tener en la cabecera de sus camas maritales para creerse esa historia de que el matrimonio es una cosa de amor para siempre. Ahí estaba la hierba, de incógnito, claro, porque el poeta en buena onda la había dejado ahí un día de esos en que vienen amigos y enemigos a la casa, y se van como vinieron, de súbito, que es también como encontramos la hierba en cuestión un domingo siete, como éste, un día de mentiras que nos acogió en sus brazos de manera tan limpia que parecía que todo lo que sucedería en esas horas sería incierto pero que en el fondo, a la caída del lunes, sería de tal intensidad que nuestra vida habría obtenido un sentido que ni siquiera María lo había sospechado, y eso que ella siempre se ha destacado en lo de sospechar lo que anda ahí esperándole a cualquiera a la vuelta de la esquina.&lt;br /&gt;Prepárate para  ponerte faldita,  María, le dije, con el  bareto entre los dedos soltando ese olor que una vez que uno lo descubre ya no lo vuelve a olvidar, y el cielo está bonito mientras María se recuesta en la hierba con las piernas y los brazos abiertos, las nubes pasan despacio, un pájaro aterriza junto a ella y camina entre las briznas de hierba como cualquier peatón de la Diez de Agosto y cuando parece que todo ha terminado ahí el vecino alza el volumen y se escucha nítidamente la voz de Charlie García roncar profundísima, como si fuera la primera vez, el día mismo en que todo comienza. Cuando pienso que te toca el turno, le cuento a María, te observo recostada como si siempre hubieras estado ahí y me acerco gateando como un tigre, los ojos chinísimos de tanta concentración que-llevo-dentro-el-porro entre los labios, sujetado como en un cuadro impresionista, echando finísimas, nunca tan finas,  hileras de algo que podría ser el humo o una bailarina persa, estoy a punto. Te huelo, te husmeo, te toco, María, la barriguita. Eres linda, te digo pasándote la hierba humeante, y tú giras sobre tu cuerpo que ya es para entonces un barril encabezado por tus rodillas convertidas en lo poco que queda del feto que fuiste alguna vez. Y yo te digo, preciosa, María, tarareando como Charlie esto que te cuento aquí. Y tú nada de nada.&lt;br /&gt;Solo cuando nos despertamos alcanzo a oirte decir: no sé qué diablos hago contigo.&lt;br /&gt;Así comienza el lunes en cuestión, de modo que cuando salimos a la calle, tú con los zapatos regalados por tu mamá, el día se asoma gris por el oriente y por el sur, que es hacia donde caminamos hechos a la idea de que hoy comienza la curva que nos impedirá volver la vista atrás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-112075689023559430?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/112075689023559430/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=112075689023559430&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112075689023559430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/112075689023559430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/07/la-historia-de-galo-jueves-7.html' title='La historia de Galo (jueves 7)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-111878932180552209</id><published>2005-06-14T17:48:00.000-05:00</published><updated>2005-07-19T21:50:02.746-05:00</updated><title type='text'>Domingo Siete: La historia de Galo (jueves 6)</title><content type='html'>&lt;a href="http://domingosiete.blogspot.com/2005/06/la-historia-de-galo-jueves-5.html"&gt;Domingo Siete: La historia de Galo (jueves 5)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Lo encontramos refundido en una esquina de la sala, envuelto en su propio cuerpo. "Parece una momia, lo único que falta son las ratas momificadas enterradas con el muerto, como en el caso de la momia de Riobamba". Entonces María se pone a imaginar las ratas momificadas de Riobamba, dejadas ahí por una coincidencia lo más extraña posible, y desvaría: las momias con pelos, no quisiera encontrar una momia con pelos. Tampoco una momia con piel. ¿Te imaginas una momia con piel que se desvanece a penas la tocas? Como una buena idea que aparece en el medio de la noche, la idea es tan buena que parece indeleble, pero te dices, debo anotarla, ahorita mismo, ni un minuto después, pero la idea es tan buena que dices no, mejor sigo durmiendo, mañana la idea va a seguir ahí, clarísima, indeleble, digo, y entonces sí no solo que la anotaré sino que le seguiré los pasos de modo que finalmente yo seré la idea, la idea magnífica que en ese momento brilla solemne de tanta simplicidad en el medio de la habitación oscura, y que sigue ahí mientras los ojos se van cerrando sin que me dé cuenta hasta que vuelvo a caer, ¿lo entiendes?, en el sueño, y en el sueño hurra, eureka, la idea sigue ahí, como el dragón de un cuento fantástico, mirándome directamente en los ojos, coqueteándome, girando en el espacio como un trompo de madera de guayacán dormido en el movimiento estúpido del que nada teme, así está la idea en el sueño frente a mí que cuando me doy  cuenta que me he vuelto a dormir me acuerdo que justo fue esa idea la que me  sacó del sopor exquisito e irresponsable y que ahora estando la idea en el sueño el pronóstico de recordarla era completamente nulo, porque es imposible acordarse &lt;span style="font-style: italic;"&gt;en verdad &lt;/span&gt;de los sueños, decirlos de alguna manera no tan perversa, y por eso intento despertar, intento abrir los ojos para volver al espacio de la vigilia que es el espacio donde tengo un diario íntimo en el que anoto todas las ideas, las brillantes, las ideas no más, las ideas tontas que tengo, y mientras más intento despertarme más resulta imposible, no puedo abrir los ojos, no puedo ni siquiera virarme para caer de la cama y despertar del susto, soy incapaz de tomar conciencia y cuando finalmente despierto en el crepúsculo de Quito lo hago como aquel que ha estado en un coma profundo, un coma de años, un coma de toda la vida. Es así como soy una María sin ideas, solamente con un diario íntimo vacío y perplejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, Galo recibe el sol que cae oblicuamente por la ventana de la cocina, con los ojos cerrados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-111878932180552209?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/111878932180552209/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=111878932180552209&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111878932180552209'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111878932180552209'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/06/domingo-siete-la-historia-de-galo.html' title='Domingo Siete: La historia de Galo (jueves 6)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-111835251039322153</id><published>2005-06-09T16:28:00.000-05:00</published><updated>2005-06-13T14:54:08.610-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 5)</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.domingosiete.blogspot.com/"&gt;Domingo Siete&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El&lt;em&gt; diario íntimo&lt;/em&gt; de María no es tan íntimo como ella quisiera.&lt;br /&gt;El &lt;em&gt;diario íntimo&lt;/em&gt; de María está escrito sobre papel fino Kimberly, sorteado en un Festival de Cine al que María asistió empujada por el tedio familiar, un mes de abril como éste, mes de resurrecciones y de otros milagros religiosos. Esa noche, María volvió con una libreta de unos cincuenta folios colgando de su mano como algo que está a punto de caer. La vi tirarse en el sofá y le pregunté: "María bonita, ¿estás bien?, ¿me has perdonado?". Y ella no me contestó porque en ese momento todavía estaba a punto... ¿a punto de qué? A punto de decidir que la amnesia es más hijueputa que la memoria, y que todos vivimos en un tris de caer en el otro lado, un lado que ni siquiera sospechamos. "La amnesia te mata", dijo, soltando las palabras en el aire como globos que lanza un científico en el momento supremo de su investigación. "¿Te mata?", atiné a preguntar, antes de que María empezara el cuento de una mujer que había visto en una película documental cuyo título es tan aterrador como ambiguo:&lt;em&gt; Los baños ducha&lt;/em&gt;. Esa mujer, cuyo nombre en francés no me dijo nada, podría llamarse Cinthia o Melissa o incluso Jimena Duarte, que es el nombre de una amiga que dejamos de ver hace mucho, no sé porqué. El caso es que esa Cinthia de la película se parecía mucho a la Jimena Duarte en que según lo que María vio era una mujer a la que uno en la calle miraría sin mover el mentón, lo más comúnmente del mundo, o acaso perseguiría con la vista no para buscar el detalle sino más bien para averiguar, sin conocer las razones, qué hay en ella que no hay en otra persona, y a la que perdería de vista sin ninguna sensación adicional, como lo hacemos con todos o casi todos los individuos que atraviesan nuestro camino. Esa mujer, quizá Melissa, quizá Dolores Lizaralde, lleva una falda a cuadros, entre verdes pálidos y ocres pasteles que se funden como en un estudio del color, y su cabello está protegido por un pañuelo de algodón como los que usaban mi mamá y sus amigas en los años sesentas, cuando nos sacaban al patio de la casa donde a espaldas de todos los demás adultos encendían uno tras otro los cigarrillos que compraban a hurtadillas. Y tiene gafas gruesas de artista de cine que va al entierro, gafas que las pudiera llevar cualquiera, incluso Ronnie Schneider el día en que decidió suicidarse porque ya no se aguantaba en ese cuerpo tan bonito, ella que estaba convencida que no merecía el cariño de nadie, ni siquiera de Marcelo Mastroiani. Detrás de las gafas es difícil saber si hay unos ojos tristes como los de Ronnie Schneider, empapados en lágrimas absurdas, o unos ojos brillantes y placenteros, digamos bellos. Hasta ahí, la mujer sigue siendo cualquiera, quizá con la única extravagancia, en ese primer golpe de ojo, que sería el hecho de que ella, Cinthia, digamos, qué carajo, chupa el cigarrillo como si estuviera en su casa y no en la calle, y eso a nosotros, ecuatorianitos de este equinoccio andino, nos produce un temor difícil de comentar, porque acá las mujeres casi nunca fuman en la calle y peor solas, pero ella fuma y se nota que entre el humo y ella hay algo íntimo en que el humo cubre su rostro y se impregna en su ropa sin ningún inconveniente. Pero una vez que se sabe que la mujer es francesa y que la ciudad que pisa es París, entonces el espectador se siente más cómodo que antes cuando estaba a punto de descubrir el conflicto, que resultó ser falso, y ahí está otra vez la mujer de la película como si nada, como si no hubiera nada en ella de extraordinario, y eso es lo peor de todo, que no se puede entender una película en la que no haya nada extraordinario, y ante esto el espectador entra en crisis, acostumbrado como está a ver solo cosas extraordinarias y esta mujer es lo más normal de lo normal, una nadie, una nadie sin historia, que es lo peor que le puede pasar a cualquiera. Y cuando la película documental está a punto de derivar en la somnolencia absoluta, en el arte vanguardista y sofisticado, resulta que la mujer se sienta, casi se recuesta contra la pared y cruza las piernas larguísimas que tiene, y pone la una sobre la otra con tanta soltura (parece que estuviera deseando tirarse a todos los espectadores) que resulta casi imposible darse cuenta que ella, esta Cinthia, lleva unas botas rojas que no se acaban nunca, de un rojo brillante y de charol, como los zapatos de Galo, un rojo de plástico-imitación-cuero que ni mi madre ni sus amigas se hubieran comprado nunca porque puestas esas botas se sentirían como putas baratas. Pero ni el realizador ni el camarógrafo -'el operador', dicen los atorrantes- parecen haberse dado cuenta del asunto; de hecho, la cámara sobrevuela sobre estas botas no por pudor sino por ignorar lo que María ya sabe, que es que la mujer está vestida por retazos, como Dolores Lizaralde, retazos de otros y de otras, un collage de prendas que en conjunto son Cinthia, la de la película documental que ahora camina echando pitadas cada vez más seguidas y, si uno se fija bien, que cojea porque el calzado le queda chico o grande, quién sabe, que cojea porque tiene una ampolla que empieza a podrirse en el pie izquierdo, a la altura del talón, y que hiede tanto que la sala de cine se vuelve insoportable, pero no solo por el olor sino por esto que ha descubierto María y que es que la mujer, Cinthia, hoy ya no es la que fue antier apenas, cuando vivía en algún sitio con nombre y apellido, la que tenía una cartera donde guardaba su cédula de identidad y su permiso de conducir y su labial recién comprado, la que parió a dos niñas gemelas hace nueve, diez años, quién sabe, y la que anteanoche, sin saber muy bien cómo ni porqué, se sirvió un doble trago de whisky, el último de su vida, y se bebió todo lo que había en la despensa, hasta el perfume, y la que a las tres de la mañana yacía medio dormida en el andén de la estación de Nationale cuando un policía la empujó con el pie para ver si estaba muerta o si solo había que indicarle que en el Metro no se puede dormir. La mujer que esta misma mañana caminaba cojeando porque había perdido en el transcurso de la noche el zapato izquierdo y que a eso de las once encontró tiradas las botas rojas en el bote de basura junto al local de los "Baños Duchas" de París, y se las puso justo unos segundos antes de que el realizador y el camarógrafo pasasen por allí y la vieran transitar como cualquier mortal, sin saber que ella y no otra era el personaje principal de esa historia donde nada ocurre ni ocurrirá, y que ha puesto a María al filo de la tormenta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-111835251039322153?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/111835251039322153/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=111835251039322153&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111835251039322153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111835251039322153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/06/la-historia-de-galo-jueves-5.html' title='La historia de Galo (jueves 5)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-111749798803512565</id><published>2005-05-30T19:06:00.000-05:00</published><updated>2005-06-07T18:55:09.826-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 4)</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.domingosiete.blogspot.com/"&gt;Domingo Siete&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Luego es que nos inventamos eso del Colegio San Gabriel, menos por el asunto de la memoria que por joder. O sea, por joder, por no quedarnos en las mismas de siempre contentos con los únicos datos. Es que yo mismo he pasado tantas veces delante del edificio que mira a la ciudad como si nada sucediera delante de sí: "Colegio San Gabriel" dice simplemente. Y nada más. Nada sobre las elucubraciones ciudadanas: que si dentro los curas les dicen cositas a los muchachos, que si los muchachos fuman marihuana, que si las monjas penetran en el edificio por un túnel secreto que pasa junto a la tumba de Velasco Ibarra, el presidente &lt;span style="font-style: italic;"&gt;five times-five&lt;/span&gt;, flaco no ladrón pero cabrón; que si los muchachos prefieren a las de la Dolorosa en vez de las del Rumipamba, que si son aniñados, cauchos maricas, que si aprenden matemáticas a punte tirón de orejas, que si los poetas nacidos ahí son resultado de la sacadera de madre que les imponen los curas filosófos que luego de ley se ranclan, se tiran patitas pa'que te quiero y se casan con la primera que aparece, y las tiran, como en un juego de palabras, rogando a Dios que se les permita el olvido. Simples elucubraciones insuficientes para darle una historia mínima a este muchacho que cuando llega a casa empujado por los gestos inquietantes de María se detiene en el umbral como petrificado por algo que podría ser a la vez una enfermedad y un milagro. Anda, hombre, déjate de tonterías, no te haremos daño, le dice María, al oído, anda, ya vas a ver cómo todo vuelve a ser lo mismo, te digo yo, que sé; no estoy blofeando, en serio, te digo de veras, anda, muchacho, hombre, que si sigues con la ropa estilando te va a dar una gripe de mierda, y lo que hoy solo es cuestión de un buen café caliente con un sánduche de queso, mañana se vuelve un lío, un lío en serio, te digo, y vos no quieres eso, muchachito bonito, vos no quieres que tengamos que velarte como se velan a los muertos, contarte cada estornudo como si fuera el primero, no quieres porque vos sabes que somos buenas gentes, y es que sí somos, ¿ves?, lo único que queremos es que te seques, el resto es solo el resto, hermano, amigo, niño lindo, sécate, da un paso, solo uno y verás cómo el cielo no se te viene encima, ¿verdad?, me dice, ¿verdad que el techo está bien puesto?&lt;br /&gt;Hasta que entra y ahí nos quedamos callados los tres al tiempo que arranca el motor de la refrigeradora hipando porque está a punto de fundirse, como si todo esto sucediera a contracorriente y no fuera lo que se dice &lt;span style="font-style: italic;"&gt;perfectamente normal&lt;/span&gt;. Yo pongo a hervir agua y María se recuesta en el sofá segura ya de que el muchacho que hemos encontrado no escapará esta noche ni probablemente la siguiente porque estúpido no parece.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-111749798803512565?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/111749798803512565/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=111749798803512565&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111749798803512565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111749798803512565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/05/la-historia-de-galo-jueves-4.html' title='La historia de Galo (jueves 4)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-111747084313826777</id><published>2005-05-30T11:34:00.000-05:00</published><updated>2005-05-30T11:34:03.146-05:00</updated><title type='text'>Domingo Siete</title><content type='html'>&lt;a href="http://domingosiete.blogspot.com/"&gt;Domingo Siete&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-111747084313826777?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/111747084313826777/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=111747084313826777&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111747084313826777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111747084313826777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/05/domingo-siete_30.html' title='Domingo Siete'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-111747013280121630</id><published>2005-05-30T11:22:00.000-05:00</published><updated>2005-05-30T11:35:05.590-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 3)</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.domingosiete.blogspot.com/"&gt;Domingo Siete&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo llamamos Galo a falta de opciones. O por pura maldad, que da lo mismo. A él le gustaría otro nombre, Fernando, por ejemplo. Hola Fernando, quihubo Fernando, te quiero, Fernando, Fernandito mío. Es como si lo escuchara desde siempre, diciéndole a la chica, a su chica, me llamo Fernando, Fernando loquesea, pero Fernando. Dime Fer, si quieres, pero entre nosotros nomás. Mejor, dime Fernando, con tu boquita pintada, tus labios rojos, tu piel blanca. Fernando, despacito, sin apuro, le oigo decirle a la chica, cuyos pezones emergen en la tela de su camiseta rosada, camiseta pupera de esas que usaba Madona antes de ser virgen, cuando ya andaba planeando sus travesuras. Galo, le dije a María, dígamosle Galo, qué más da, y María no me respondió, para variar. Entonces quedó de Galo, sin apellido, porque cuando lo encontramos deambulando en el medio del aguacero lo único que tenía era cara de susto, como que hubiera sufrido un trauma, un susto inmenso que se le leía en los ojos abiertos con desmesura, en las pupilas incrustadas en el medio del ojo como rabo de perro cobarde, perdido en el medio de la ciudad, en el laberinto. Vestía de terno barato, camisa barata, corbata vieja. Todo de gris, menos las botas de charol de policía quiteño, raspadas en la punta como si hubiera resbalado por una pared de adobe. El pelo negro. Las uñas sucias. Y después sabríamos que no tenía pulseras ni collares ni nada que se le parezca, cuando María lo desnudó en el baño como quien desnuda a una cosa y no a una persona, porque para entonces él ya había cerrado los ojos y sin ojos la gente ya no es gente, es solo eso, un &lt;em&gt;it&lt;/em&gt;, en inglés.&lt;br /&gt;Un perro callejero sin collar; otro más que se suma a la lista que María va conformando en su &lt;em&gt;diario íntimo&lt;/em&gt; que leo de vez en cuando cuando me aburro y María está de buen genio y se va a la tienda a comprar frunas para después del almuerzo, cuando el sol pega de frente en la ventana de esta habitación que es nuestro hogar. Un perro callejero sin collar al que hay que bautizar, digo solemnemente, con el popular nombre de Galo, y no se hable más del asunto, digo como si María no supiera que yo leo su letra patoja con el más grande interés y que por eso estoy al tanto de cuántas cosas piensa esta María mía que recoge todo lo que se le cruza en el camino, con esa misma manía que tienen las viejas de guardar las medias nylon que usaron para la primera comunión de la fulanita de tal, el matrimonio del otro, el civil de los lópez y qué sé yo cuántas cojudeces de esas que a María en cambio le importan un bledo. A ella le llaman más la atención los perros que huyen despavoridos de sí mismos, y ahora este muchacho de unos veinte, quizás veinticinco años, quién sabe, que no nos ha caído del cielo ni mucho menos, pero que se nota que algo tiene de lejano, o peor, que quizá él mismo sea esa lejura pavorosa que uno teme desde que tiene uso de razón, y que no le abandona casi nunca.&lt;br /&gt;Si yo tuviera un hijo no lo llamaría Galo por nada del mundo. Incluso, pensándolo bien, dudaría en ponerle Gabriel por aquello de que ambos comienzan por la misma sílaba le digo a María que lo baña sin pudor ninguno, frotándolo con una esponja amarilla, la espalda, en círculos pequeños y grandes, de arriba abajo, hacia los costados, deteniéndose en cada mancha que aparece, borrándola a veces o enrojeciéndola, porque Galo no solo está manchado por las circunstancias sino también por la historia, todo esto en formas que parecen pecas, golpes, granos, tatuajes minúsculos, y a veces también arañaduras dejadas ahí por alguien que pudo haber muerto con Galo en un océano de aguas cabreadas. Las manos de María perdidas en la espuma del jabón frotan el cabello negro de Galo y lo enjaguan con tanto cuidado que el jabón resbala por todas partes menos por sus ojos minúsculos que ahora observan atónitos los ojos de María, lindos ojos los suyos, sin pestañear. Y cuando parece que por fin el baño está por concluir, María vuelve a cerrar la llave y el aire frío de repente golpea otra vez la piel de Galo, hinchando todos sus poros de un color violeta que se parece tanto al de los muertos por ahogamiento que hasta provoca miedo por semejante semejanza, y así otra vez las manos de María escondidas por el velo de espuma se abren paso entre las partes del joven anónimo que luce una verguita de niño suelto a medianoche, en la infame soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(continuará)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-111747013280121630?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/111747013280121630/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=111747013280121630&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111747013280121630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111747013280121630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/05/la-historia-de-galo-jueves-3.html' title='La historia de Galo (jueves 3)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-111653978893996871</id><published>2005-05-19T16:56:00.000-05:00</published><updated>2005-05-30T11:28:04.950-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves 2)</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.domingosiete.blogspot.com/"&gt;Domingo Siete&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No sé lo que descubre, o si descubre algo. He intentado averiguarlo, pero María últimamente me resulta impenetrable. En una época creí que podría con ella, ahora estoy seguro que no. Eran los noventas, los finales, cuando todavía tenía ideas posibles y vestía pantalones de 31 pulgadas en la cintura. Descubrir que María me sería impenetrable no fue en absoluto doloroso como lo podría creer cualquier inadvertido. Es que existe la tendencia a tomarnos tan en serio:&lt;br /&gt;María, ¡qué vas a hacer esta tarde!, grité desde el comedor mientras recogía los platos del almuerzo. Dime, insistí, necesito saber, dije enjuagando los cubiertos. María, ¿me oyes?, te haces la sorda, lo sé. María, por favor. Por favor, María. Puta madre, María, dime qué vas a hacer, no me hagas cabrear, María, Maríita linda, dime...&lt;br /&gt;Fue así. Lavé los platos y los sequé con la sensación de que algo había sido tocado por el destino en el que nunca había creído y desde ahí soy así, y mi pelo cae en porcentajes aún no establecidos como sería mi deseo.&lt;br /&gt;Supongo que María no descubre nada del todo valioso porque me ha vuelto a señalar a Galo sin que él se dé cuenta. Ha estirado su dedo hacia él y lo ha recorrido a lo lejos, mecánicamente, de arriba abajo, como un robot. Y luego, se ha llevado el mismo dedo a la sien y lo ha hecho girar como en una tira cómica; ha rematado el movimiento con un &lt;em&gt;ufff&lt;/em&gt; de escalofrío, sacado de una novela de terror, al tiempo que Galo nos ha vuelto a dejar solos en esta habitación donde estamos confinados sin que nadie nos obligue.&lt;br /&gt;—Este Galo es un caso— suelto en el aire enrarecido todavía por el sudor del muchacho. —Parece una muñeca de trapo— insisto, para que María sepa que yo, a pesar de todo, le leo todavía los pensamientos fáciles, los que tiene ella de niña malcríada.&lt;br /&gt;En respuesta, María vuelve a girar el dedo como antes, dos, tres, cinco vueltas muy pequeñas que terminan de súbito: el dedo se detiene como si fuera el cañón de un revolver, un segundo. Y luego baja y se deposita sobre los labios de María que en ese momento cierra los ojos y se recuesta en el espaldar de la silla giratoria en la que Galo reposa sus asentaderas todas las tardes de tres a seis y media, cuando empieza a oscurecer.&lt;br /&gt;—Está caliente— digo, como si ignorara que María no me va a responder; me gustaría que María dijera sí, no, más o menos, verdaderamente, quizá. Me gustaría que dijera algo, que moviera el mentón, que soltara el peso de su cuerpo sobre la silla un poco más, aunque sea solo eso. Pero no. María permanece quietecita, como una estatua o como una muerta, como si el dedo le hubiera cumplido el deseo de dispararle en la sien sin hacer ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo que creía que hoy el rumbo cambiaría para siempre, por ejemplo, que descubriríamos cómo es que permanecemos juntos a través de los días y cómo por momentos tenemos todavía la sensación de que las hilachas no son ciertas. Por eso la urgencia de llegar hasta aquí en este jueves de gloria, nada dominguero porque mañana nuevamente volveremos a levantarnos con el ladrido de los perros que María recoge de la calle y echa a la calle sin trámite de por medio, lúcida hija de dama benefactora, cristiana a tiempo completo, su madre Rosita, mi suegra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(continuará)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-111653978893996871?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/111653978893996871/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=111653978893996871&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111653978893996871'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111653978893996871'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/05/la-historia-de-galo-jueves-2.html' title='La historia de Galo (jueves 2)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-111350643311809505</id><published>2005-04-14T14:20:00.000-05:00</published><updated>2005-09-20T15:24:22.496-05:00</updated><title type='text'>La historia de Galo (jueves)</title><content type='html'>&lt;a href="http://domingosiete.blogspot.com/2005/04/domingo-siete-enero-2005.html"&gt;Domingo Siete: Domingo Siete: enero 2005&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;hola,&lt;br /&gt;acabo de volver a esto, apurado por la urgencia. Pido auxilio en este jueves que tiene también su deshora, como si nada. Hoy amanecimos tan serios, pensando en el futuro. En el domingo. El domingo es un día llano, apenas tocado por la existencia. Desde ya nos imaginamos flotando en sus horas estériles, libres ya de todo el ajetreo; livianos. Últimamente nos hemos visto obligados a actuar como si supiéramos algo de todo lo que se dice, y lo que se ve. He llegado, por ejemplo, a cuestiones como éstas: "esto es un asunto del ojo en el ojo"... Lo he soltado sin más, como si las palabras carecieran de peso específico. Por suerte, al momento de decirlo Galo se ha echado en el respaldo de su silla y accidentalmente ha evitado el golpe. La frase, quiero creerlo, ha salido despedida por la ventana abierta y no la volveremos a ver. Galo es un amigo ecuatoriano; es preciso señalarlo porque que yo sepa en ningún otro país existe ese nombre. Galo: un nombre ridículo para un país ridículo: Ecuador. Galo está enamorado de una chica fácil. Al menos es lo que él cree. Cuando la conoció, digno ex-alumno del Colegio San Gabriel, tembló como en un poema cursi, un poema riobambeño. Pero ella no estuvo nunca para perder el tiempo / el muchacho le gustó / le gustaron sus pestañas / le gustaron sus piernas / sintió cosquillas allá abajo y sin pensarlo tanto como nosotros estamos acostumbrados lo abrazó entre sus incipientes tetas. Galo desde entonces está al borde del abismo. Esa noche la chica lo volvió loco, jugó con el cuerpo de Galo como si él fuera una muñeca de trapo, fabricada a principios del siglo XIX, mullida y grandota. Y cuando por fin lo dejó marchar, ya el Galo de antes había por fin perecido. El de ahora, que es el que nosotros conocemos, es un Galo de un metro sesenta y cinco, bisco pero con lentes, reflexivo.&lt;br /&gt;María no está contenta. Ella quiere saber cómo era Galo antes de los sucesos; la intriga la está matando. Yo le digo que no es de cristianos ocuparse de semejantes pendejadas, que lo deje tranquilo, que no se haga bolas. Pero María no me quiere hacer caso, o no puede. ¿Será que está enferma de locura? No sé. Lo cierto es que la he sorprendido persiguiendo a Galo en días que no le corresponden. Lo busca, lo cerca, lo huele. Pero a Galo esto no parece importarle en absoluto. Prueba de ello es que cuando María se acerca lo suficiente y le levanta el brazo para olisquearlo en la axila, Galo se deja hacer, como si fuera una muñeca de trapo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(continuará)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-111350643311809505?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/111350643311809505/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=111350643311809505&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111350643311809505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111350643311809505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/04/la-historia-de-galo-jueves.html' title='La historia de Galo (jueves)'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-111350463490299861</id><published>2005-04-14T13:50:00.000-05:00</published><updated>2005-04-14T13:50:34.903-05:00</updated><title type='text'>Domingo Siete: enero 2005</title><content type='html'>&lt;a href="http://domingosiete.blogspot.com/2005_01_01_domingosiete_archive.html"&gt;Domingo Siete: enero 2005&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;una prueba de auxilio&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-111350463490299861?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/111350463490299861/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=111350463490299861&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111350463490299861'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/111350463490299861'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/04/domingo-siete-enero-2005.html' title='Domingo Siete: enero 2005'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-110917836082281592</id><published>2005-02-23T11:57:00.000-05:00</published><updated>2005-02-23T12:06:00.823-05:00</updated><title type='text'>Literatura y Piel / escribo que escribo</title><content type='html'>Las palabras saturadas no se desbordan, mueren. Y una vez muertas, dejan de significar lo posible y también lo imposible. Las palabras saturadas caen como moscas muertas, y lo ensucian todo.&lt;br /&gt;La novela &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Océano Mar&lt;/span&gt; de Alessandro Baricco concluye con el aparecimiento de un personaje enigmático, que ha permanecido durante toda la aventura encerrado en su habitación. ¿Qué hace ese hombre confinado en un espacio solitario? ¿El hecho de que no lo hayamos visto significa que nunca estuvo ahí?&lt;br /&gt;La respuesta a la segunda pregunta viene de la cuántica. El hecho de que no lo hayamos visto significa que probablemente no estuvo ahí... Pero Baricco nos quiere alejar de estas dudas y nos propone lo siguiente: el texto que estamos leyendo ha sido producido por aquel hombre solitario. Es él quien ha escrito esta historia que nos ha llegado a las manos y que trata sobre el límite de las cosas. Es él quien se ha encargado de recopilar la información, porque él, como nosotros, también ha asumido el reto de la creación, el placer de la escritura, el desafío de la montaña. Angustiado por la inmensidad del mundo, él ha asumido el deber de su composición.&lt;br /&gt;Al comienzo, le hacían falta las palabras, pero una vez encontrados los ojos de la historia, el resto simplemente vino por añadidura; los elementos se fueron atando entre sí, y el universo fue apareciendo, bello y significativo. El libro creció como un conjunto de órganos fecundos, y proliferaron sus vidas, enérgicas y enigmáticas.&lt;br /&gt;Pero, al final, este narrador se halla ante la pregunta básica: ¿después de todo lo dicho, es posible decir el mar?&lt;br /&gt;La respuesta es no, porque la palabra "mar" ha sido finalmente saturada de sentidos y ya, a la hora de concluir, el mar -cosa del mundo- quedará no señalado. El lenguaje no puede decir el mundo porque el lenguaje es artificial e innecesario.&lt;br /&gt;Esta conclusión del libro -que también nos recuerda esa idea borgiana de que nada es posible sin el engaño- constituye una tercera alternativa a las ya planteadas. No se trata del límite de las cosas, se trata del límite de los lenguajes y de cómo los asumimos. Alessandro Baricco nos recuerda que no es tanto en la racionalidad que esta cuestión ha de dilucidarse, sino más bien en una suerte de escenario en el que todos, lectores, artistas, científicos, existimos de manera espectral e incierta.&lt;br /&gt;Ese escenario es, en mi juicio, la frontera. No es el contorno ni la substancia de las palabras, ni tampoco el contorno ni la substancia de las cosas que esas mismas palabras pretenden evocar. Ese escenario es para mí semejante a la piel del cuerpo de una persona, un límite falso que esconde al tiempo que avisa, que hiede al tiempo que cautiva. Bartleboom pretende esclarecerse, pero se borra en la escritura negra de su enciclopedia. Plassom pretende borrarse, pero se esclarece en la luz blanca de sus lienzos marinos. El escritor pretende decir pero se sume en el silencio mientras más escribe. Y sin embargo el texto existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea de que el mundo es espectral me alucina.&lt;br /&gt;De que muda y no existe.&lt;br /&gt;De que cambia, se debate, se nutre, y no existe.&lt;br /&gt;Me alucina la idea de que no leo en las letras sino en los vacíos de las letras, de que no leo en las pieles sino en los espacios que hay entre unos y otros.&lt;br /&gt;No es el límite, la piel, lo que interesa, sino lo que ocurre como conflicto, como fractura y como ausencia. La escritura es el concepto viable en este punto de la especulación -no la ficción ni menos la literatura como institución-. Pero la escritura como transplante, no como sintaxis; la escritura como vértigo, no como certeza; como juego, no como fecundidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-110917836082281592?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/110917836082281592/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=110917836082281592&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/110917836082281592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/110917836082281592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/02/literatura-y-piel-escribo-que-escribo.html' title='Literatura y Piel / escribo que escribo'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-110720160567833698</id><published>2005-01-31T14:52:00.000-05:00</published><updated>2005-01-31T15:12:38.836-05:00</updated><title type='text'>El Margen O la reinvención del Mikado</title><content type='html'>Concebir la existencia del mesías sin antes presumir la existencia del margen resulta insulso. Por el margen corre la tinta —la sangre— y si algo se puede decir de él es que constituye el escenario idóneo para la representación del caos: en el margen dibujo un barco atravesado por líneas infinitas; &lt;em&gt;escribo&lt;/em&gt; el tachón; esbozo mi inoperancia o la genialidad; agredo al texto y lo deconstruyo; en el margen rayo; las líneas pasan por él como entes histéricos, y por eso ignorantes y libres; en el margen el loco se yergue ante el cuerdo y le escupe vigorosamente al rostro. El loco en el margen es palabra de dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La existencia de la escritura —la palabra—, sin el margen, parece inconcebible. Figura del otro, de un otro plural, el margen es a la escritura lo que Don Quijote es a Odiseo. La figura del espejo, de un espejo que revelaría todo monstruo inserto en toda razón, todos monstruos —mejor— insertos en todas razones. &lt;br /&gt;Los otros lados de; los reveses, el margen. &lt;br /&gt;El margen se conjuga, pues, siempre en plural, y siempre en grotesco. (No puedo obviar la imagen de los estudiantes tachando la ley de la palabra académica en el filo de sus cuadernos). La escritura solo es posible si se encamina al vacío, que, siguiendo la idea de Pablo Palacio, no sería otra cosa que un margen difuminado: hasta aquí llego y me difumino en sus contornos, &lt;em&gt;de un suave color blanco&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos no dicen &lt;em&gt;el&lt;/em&gt;, sino &lt;em&gt;la&lt;/em&gt; margen. Y aquí todo se vuelve más estrepitoso: espeluzna. Cavidad que expulsa, de ella salgo y a ella deseo volver irremediablemente. En este deseo expreso mi también irremediable condición de ser amorfo, de animal. En ella, en su silencio, tengo la posibilidad de gestar el grito. Del silencio surge el grito, que se da doloroso. Cuando deambulo por la margen de la página, ni siquiera soy escritor. Me traslado sin trasladarme y solo dependo del orden entrópico del universo. Todo lo contrario ocurre cuando salgo de ella: la luz de la verdad —las ideas— me aniquila; soy parido y ya no deseo expresarme, debo; la sangre me inicia al dolor y lo único que busco es simplemente terminar. Cuando uno escribe un texto el único &lt;em&gt;leitmotiv&lt;/em&gt; universal es concluirlo. El resto es paja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del coito surgen las imágenes más hermosas: basta fijarse en tu rostro para observar el aniquilamiento. La vieja historia de eros y tanatos, pero adherida a la de la representación. Teatro viejo, pero infinito. &lt;br /&gt;Teatro clásico, en el margen paradójicamente las reglas, las leyes se expresan como si no fueran tales. La margen pare puras originalidades, exentas todas del análisis y de la virtud. En el margen vida y muerte son una. A pesar de que el día contiene a la noche, es ésta la que ofrece significado al primero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí que para amar a Jesús primero haya que amar al marginal. &lt;br /&gt;&lt;a onClick="changecontent('lostigres')"&gt;&lt;u&gt;&lt;span&lt;br /&gt;style="cursor:hand"&gt;Da click aquí&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/a&gt; Para Continuar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div id="lostigres" class="switchcontent"&gt;&lt;br /&gt;Cuando Cortázar propone Rayuela, gasta "tiempo precioso": todas las páginas de Morelli —las de la segunda forma de lectura— son intentos de sistematización del margen. En esa gesta, que comienza por el atropellamiento y termina por la lectura de los textos del atropellado —nada más divertido que ojear "a los años" las ocurrencias del margen—, Julio Cortázar promueve la idea del texto interminable, sí, pero sobre todo del texto como un imposible final. A pesar de que lo único que me mueve es terminarlo, sé que no hay salvavidas. Al procurar sistematizar el margen, Cortázar nos deja lívidos: este tipo de margen le hubiera fascinado a René D'Aumal, porque más que uno puro es uno análogo. Cortázar en eso es maravilloso: hace de la paja un juego. (Reinvención del mikado, que por favor se titule así lo que acabo de contar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el margen se llega directamente a Jesús y a Don Quijote de la Mancha (la Mancha es la margen, por supuesto). Toma por aquí y va a la derecha, salta a la izquierda, con un lápiz en la mano y edifica paulatinamente el texto. La impresión que queda de lo dicho es que el margen y el texto se hallan en un combate permanente. El lector acude al margen para inquerir al texto o escapar de él, o producir el suyo propio —figura ilimitada y que no se me había ocurrido antes—. El escritor es parido por el margen y cae en el orden verticohorizontal de la cruz —es crucificado, cabe decir— y lo único que desea es acabar con el suplicio para volver a la marginalidad, al silencio, a la palabra divina, la del humor —"solo la locura engrandece al hombre", reza un graffiti cliché de la ciudad de Quito a dos mil ochocientos metros de altura—. Pero este combate no es solo de antónimos ni tampoco de complementarios. Margen y texto se pueden oponer y se pueden complementar —esto significa que...—, el segundo jamás podrá funcionar sólo sobre sí mismo. Más comunes son las hojas blancas que las escritas, aun cuando las segundas reciban mayor difusión que las primeras. &lt;br /&gt;El texto perfecto, si cabe el lugar común, será siempre aquel que no fue escrito: pero hemos visto que aquí lo único que cuenta es la producción: me hallo tentado de rayar en la margen de este texto que escribo algo así: mañana, muy por la mañana, debo recordar orinar sobre esto y luego, cuando las hojas se hayan secado al sol, encender un fósforo, para por fin desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hallo a Jesús envuelto por la felicidad del que se descubre loco antes que iluminado. &lt;br /&gt;Hallo, asimismo, a Don Quijote envuelto por la gloria del que se descubre cuerdo antes que loco. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Del margen bullen tantas significaciones como imposibles hay en los sentidos. Del margen nazco. &lt;br /&gt;Si observamos estas dos historias, nos percataremos que al protagonista de la primera, la hegemonía lo rescatará siempre como aquel que funda la norma, la fija, la enaltece y la consagra. En occidente, por una paradoja que siempre llamará la atención, se llega incluso a legitimar la antropofagia —signo mayor de lo que considera inculto o salvaje— a través de la historia de Jesús: &lt;em&gt;tomad y comed, que éste es el...&lt;/em&gt; Y es que nada más cómodo, tratándose de márgenes, que incluirlos en el texto; incluyéndolos, se los oculta. Se los aniquila (pobres punks del mundo).&lt;br /&gt;En el segundo caso, la hegemonía lo rescatará siempre como "la obra maestra". Pero ¿qué significa ello? Obra maestra, obra clásica, paradigma, modelo. Las palabras asustan y nos obligan a participar de su caudal. La obra maestra, el paradigma, solo sirve para ser admirada. Asumir que Don Quijote de la Mancha es la obra maestra nos obliga a ser parte de ella, objeto de ella, y nada más. Así, el libro de Cervantes se convierte en una atadura y no en un elemento de liberación. No puedo escribir al margen, o al menos no debo. El lector, prisionero del paradigma, acudirá pues a la liberación y, para no sufrir —creerá, perfecto imbécil—, escribirá su texto —o leerá otro, menos connotado—, el suyo propio, el tachable, el corregible, el de lo incierto. La ilusión del sujeto.&lt;br /&gt;En este juego, la pérdida será irrecuperable. Jesús se habrá convertido en un simple ordenador, y dejará de ser revolucionario, o sea múltiple y maravilloso. Será orden, retrógrado, enemigo de lo marginal, de su origen. Don Quijote será una aventura, una historia perfectamente narrada; el lapsus pasará a ser retórica y perderá su virtud escalofriante de espontaneidad y desquicio. Jesús y Don Quijote sin el margen pasan también a ser palabra de justicia y ley, y dejan de ser palabra de solidaridad y encantamiento.&lt;br /&gt;¿Cómo no sentirse tambalear ante la imagen funambulesca de Jesús caminando sobre las aguas? ¿Cómo dejar de alarmarse —deseo de lamento cósmico— ante la vuelta de Alonso Quijana y muerte de Don Quijote?&lt;br /&gt;Dos preguntas más para la hoguera.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-110720160567833698?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/110720160567833698/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=110720160567833698&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/110720160567833698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/110720160567833698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/01/el-margen-o-la-reinvencin-del-mikado.html' title='El Margen O la reinvención del Mikado'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-110659465507307501</id><published>2005-01-24T14:21:00.000-05:00</published><updated>2005-01-24T14:24:15.073-05:00</updated><title type='text'>Del campo del urinario</title><content type='html'>Inevitablemente uno termina por acordarse de lo de Marcel Duchamp, lo del urinario: Duchamp envió uno a una exposición de arte moderno en Nueva York, entonces centro y recentro de la libertad, la democracia y el capitalismo. Centro también, y Duchamp no lo ignoraba, de la xenofobia.&lt;br /&gt;Los curadores de la exposición no pudieron resistirlo. El urinario era demasiado para sus mentes; traicionaba —o mejor dicho, revelaba— su verdadero horizonte cultural: el urinario era el símbolo entre lo que para ellos era “el bien” y “el mal”. En otras palabras, “el mal” comenzaba allí, en ese objeto escatológico. Y como mal era, entonces había que censurarlo.&lt;br /&gt;Y lo censuraron.&lt;br /&gt;No lo mostraron, lo escamotearon en algún cuarto, para que nadie viera al objeto cotidiano vuelto público (vuelto héroe).&lt;br /&gt;Luego, como era de esperarse, alguien ¬—y Duchamp al parecer lo alentó— supo de lo ocurrido con el urinario vuelto arte, y lo denunció en una de esas tantas revistas especializadas. Varios artículos trataron el tema, y ello sirvió para que la comunidad se interrogara no solo sobre el acto de enviar un urinario a una exposición de arte, sino, y ante todo, sobre el estatuto de ella —el arte—, su lugar, sus límites, sus modos, sus lenguajes, sus funciones e incluso sobre su razón de ser.&lt;br /&gt;Casi ochenta años han transcurrido desde entonces y hoy el urinario de Marcel Duchamp ya no es solo un urinario sino (quizá esa sea la razón del ser humano) un signo más para añadir al maravilloso compendio de su libertad. El urinario de Duchamp significa tanto como la revolución francesa, la norteamericana, las leyes de Newton, la relatividad de Einstein, el Quijote de Cervantes, las Mil y Una Noches leídas por Jorge Luis Borges.&lt;br /&gt;¿Por qué, entonces, si significaría tanto estos curadores lo proscribieron?&lt;br /&gt;Por temor.&lt;br /&gt;Proscribimos lo desconocido. Lo otro. El urinario de Duchamp significaba entonces lo interdicto. Lo más abyecto del ser humano. Símbolo de su fragilidad, de su calidad de ser mortal, había que evitar mostrarlo porque haciéndolo nos vemos en la obligación de reconocerlo como parte inmanente nuestra. Lo paradójico, obviamente, reside en que se haya temido a éste que no es otra cosa que un objeto más de nuestra cotidianidad de seres perentorios. Paradójico es que un objeto así haya sido concebido como un arma letal.&lt;br /&gt;No tuvieron los curadores de esa exposición la virtud del ser supremo, que es, según el I-Ching, sinónimo de risa, es decir, de humanidad, condescendencia y deseo de aprender. Porque incluso el ser supremo aprende todos los días y ese es el sino de su esencia.&lt;br /&gt;En su alegato, estos curadores mencionaron la idea del “contexto”. Que si el urinario desmerecía al contexto en que el artista deseaba mostrarlo, que si el contexto no era el apropiado, que el urinario tiene un contexto preestablecido...&lt;br /&gt;Pero en eso también erraron. El urinario no era solamente un urinario. De alguna manera había dejado de serlo. Ahora era un urinario y su análogo. Un metalenguaje, un hiperlenguaje. Al leerlo literalemente, los curadores cometieron justo aquello que temían del urinario, se animalizaron. Para el urinario de Duchamp la única lectura potencial es justamente la lectura metafórica, mucho más dinámica y virtuosa que la otra. Mediante la metáfora accedo al mundo, mediante ella soy parte y todo de la naturaleza. &lt;br /&gt;Y es que la idea de Duchamp no consistía simplemente en que el arte “engrandece”, y que  engrandecer es sinónimo de “bello”, “bonito”, “moralmente aceptable”. Su idea es más modular: el ser humano es todo, y su contrario. O como dice la canción: “es mucho más que dos”.&lt;br /&gt;El arte —las expresiones más exploradas por los seres humanos— nunca ha tenido buenas costumbres. No le han hecho falta. Quevedo, Sade, Joyce, Vian, Palacio no han vivido de ellas.&lt;br /&gt;Como el arte, la experiencia del aprendizaje, del descubrimiento y de la duda si no han estado reñidas con las “buenas costumbres” carreñistas, al menos no las han necesitado para llevar adonde llevan y para mover lo que mueven: a los seres humanos hacia la vida, o, más exactamente, a la muerte.&lt;br /&gt;Así es que, cuando decimos que hay malas y buenas palabras (buenas y malas obras), preguntémonos primero qué significan, qué territorios oscuros develan y cuánto las necesitamos para explorarnos como seres, a veces felices, a veces no.&lt;br /&gt;La libertad, ya lo han dicho, es más una cuestión de límites. Pero es preciso reconocer que los límites los establecemos todos, y que mientras más amplios, más numerosas son nuestras posibilidades de dignidad.&lt;br /&gt;Casi me olvido: el urinario de Duchamp desapareció. Quedan solamente un par de fotos con “su rostro” y dos o tres “copias” —muy parecidas a la que tengo en casa— perfectamente instaladas en los edificios de la norma: los museos. A diferencia de otras armas, como se puede notar, estas armas abruptas del lenguaje no causan muertos, y con el tiempo se vuelven, si así se lo permitimos, signos honestos de nuestra libertad.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-110659465507307501?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/110659465507307501/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=110659465507307501&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/110659465507307501'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/110659465507307501'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/01/del-campo-del-urinario.html' title='Del campo del urinario'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10257804.post-110615233100652592</id><published>2005-01-19T11:31:00.000-05:00</published><updated>2005-01-19T11:32:11.006-05:00</updated><title type='text'>Nada</title><content type='html'>aqui no dice nada&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/10257804-110615233100652592?l=domingosiete.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://domingosiete.blogspot.com/feeds/110615233100652592/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10257804&amp;postID=110615233100652592&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/110615233100652592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/10257804/posts/default/110615233100652592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://domingosiete.blogspot.com/2005/01/nada.html' title='Nada'/><author><name>diablitoenamorado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
